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EL BLOG

· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 27 de enero de 2023

Historia

Toreros Históricos en la Plaza de toros de Ronda (XXXII). Manuel Trigo, el torero asesinado

El pequeño Manuel, nacido hacia 1818, quedó a cargo de una madre pobre y con el único sustento de sus dos hermanas costureras. El niño se convirtió en un vagabundo por las calles del barrio del Arenal y los muelles del río. El cronista Velázquez y Sánchez, que lo trató, cuenta que se familiarizó “con los espectáculos inmorales de aquellos sitios”, ambiente de “costumbres depravadas entre barateros, prostitutas, jugadores, floristas, rateros, vagos y demás especies de la familia inmunda”.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXX). Roque Miranda «Rigores», el torero miliciano (I)

Su primer protector fue el gran Jerónimo José Cándido, cuñado de Pedro Romero. Personalidad del mundo taurino que se involucró en el convulso período de enfrentamientos fraticidas entre liberales y realistas que marcarían el siglo más revuelto de la historia contemporánea de España, en paralelo a la evolución de la fiesta de los toros, que se mantenía inalterable en medio de los conflictos.

Sala de historia de la Tauromaquia. Escena de encierro en el matadero de Sevilla.

Entre los cuadros que se guardan en la sala dedicada a la tauromaquia de la plaza de Ronda se encuentra una obra anónima datada en el primer tercio del siglo XVIII que representa una escena en el matadero de Sevilla, cuya explanada está considerada como el primer ruedo de la historia y que fuera sede de la Escuela de Tauromaquia que dirigiera Pedro Romero de 1830 a 1833.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXVII). Francisco González «Panchón», discípulo de los Romero

Fue el primer torero cordobés que alcanzó cierto relieve. Con doce o trece años actuó en la arena de Ronda, a las órdenes de Pedro Romero. Nacido en 1784, en los últimos años del reinado de Carlos III, desde pequeño demostró grandes virtudes en el trato con reses bravas en la corraleja del matadero, hasta el punto de llamar la atención de un personaje singular, el vizconde de Sancho Miranda. Este caballero, que alanceaba toros y ejecutaba la suerte suprema de una manera que admiraba el propio Pedro Romero, y que llegó a criar un toro bravo en su palacio, fue quien se lo recomendó al maestro, que en aquel tiempo, auspiciado por la Real Maestranza, mantenía una escuela en la casa de matanza rondeña para formar a jóvenes como banderilleros y peones. Hacia 1793 incluyó a aquel joven ágil y fuerte para las funciones de la feria de Ronda. Ese mismo año eran guillotinados Luis XVI y María Antonieta y se declaraba la guerra del Rosellón entre Francia y España.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXVI). Gonzalo Mora, el torero con hechuras

El 20 de mayo de 1852 tomaba la alternativa en Ronda un torero madrileño junto a los gaditanos Francisco Ezpeleta y Manuel Díaz Lavi, veteranos diestros en el ocaso de sus carreras. Ese doctorado no sería reconocido por torear novillos después, y Gonzalo Mora tuvo que ratificarla posteriormente. En su obra El Toreo, el que fuera director de la revista La Lidia José Sánchez de Neira comienza la semblanza que le dedica diciendo que “era el tipo que marca una época del torero de este siglo”. Se refería más bien a sus “hechuras”, más allá de sus cualidades en las plazas: echao pa lante, amable con todos, generoso, requebrador de niñas y galanteador de mozas de rumbo, jacarandoso en el baile, derechito, con gracia y bien vestido.

Gregorio de Tapia y Salcedo, caballero maestro de equitación y tauromaquia

Hijo de Gregorio de Cuero y Tapia, secretario de Estado de Felipe IV.  Al pertenecer a la aristocracia de los altos funcionarios, recibió una esmerada educación como correspondía a alguien de su rango: formación humanística con estudios de Latín, Retórica, Filosofía y Poética, Matemáticas y Griego entre otras materias, por un lado, y adiestramiento en el manejo del caballo que lo convirtió en un excelente jinete.