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· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 24th October 2026 23:28

Plaza y Museo

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Feria de Pedro Romero 2021 (I). 70 Aniversario de la Alternativa de Antonio Ordóñez.

l acontecimiento que se conmemora este año ocurrió el jueves 28 de junio de 1951. Lugar, la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, que registraba un lleno hasta la bandera con motivo de una corrida a beneficio del Montepío de la Policía. Tres jóvenes toreros hacían el paseíllo. Los tres descendían de progenitores que habían sido toreros. Entre ellos un novillero que afrontaba su doctorado en la máxima categoría llamado Antonio Ordóñez, vestido de celeste y oro, flanqueado por Julio Aparicio y Miguel Báez Litri, los toreros del momento, figuras emergentes que habían cuajado una brillante etapa como novilleros y que ya habían pasado por el mismo trance el año anterior.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXII). Antonio Carmona “el Gordito”, el rey del quiebro

Antonio Carmona natural del barrio sevillano de San Bernardo en Sevilla, como tantos otros toreros de fama, la fecha de su nacimiento es motivo de debate entre los historiadores taurinos, que oscila entre 1834 y 1838. Hijo de un panadero, cuando el negocio familiar se vino abajo sus dos hermanos mayores José y Manuel apostaron por iniciar una carrera taurina como forma de sostén económico. Habían sobrevivido al bombardeo de la ciudad durante la sublevación en 1843 contra el general Espartero, a la sazón regente del Reino de España, poco antes de que partiera hacia el exilio. Su barrio resultó el más castigado, con gran número de muertos y heridos y mucho destrozo.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXI). Antonio Sánchez “El Tato”, el torero amputado

El Tato Nacido en 1831 a la vera del matadero de Sevilla, en el barrio de San Bernardo que tantos toreros arrojaba a las plazas, comenzó como tantos otros a foguearse en el encierro de reses que servían para crear escuela taurina. “Joven, simpático, desenvuelto, agraciado en sus trazas”, su precoz desparpajo le abrió muchas puertas. Hacia 1849 llama la atención de José Redondo en Santiago de Compostela, cuando lo encuentra formando parte de una cuadrilla de pegadores portugueses como encargado de estoquear a los toros.

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Retrato de Alfonso XII. El pintor Salvador Martínez Cubells.

Salvador Martínez Cubells hijo y padre de pintor, nació en Valencia en 1845, aprendiendo el oficio en el taller de su progenitor, enseñanza que completaría con sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de su ciudad natal. En 1864, en compañía de otro pintor de la vertiente realista de la época, Antonio Muñoz Degrain, se instala en Madrid, donde pronto tiene cierto reconocimiento por sus obras de carácter costumbrista, aunque no estuvo exento de estrecheces económicas.  En 1869 gana la plaza de primer restaurador del Museo del Prado. Él mismo se definiría siempre como restaurador y pintor, por ese orden. Restauró a lo largo de veintiséis años más de dos mil obras de los fondos del museo.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XX). Juan Yust, el torero malogrado

Juan Yust fue un “deslumbrador y fugaz meteoro”, que parecía destinado a competir con el astro del glorioso Montes, que oscurecía a todos. Vino al mundo en 1807 en el epicentro de la tauromaquia sevillana que dominaba los ruedos de España, barrio de San Bernardo, en el seno de una familia vinculada al cercano matadero, la escuela de los toreros de la época. Siendo un recién nacido, fue ajeno como es natural al comienzo de la Guerra de la Independencia un año después, cuando una muchedumbre exaltada linchó al ilustrado conde del Águila, y a la invasión francesa de la ciudad con la llegada en 1810 de José Bonaparte y del general Soult, que ocuparon palacios, conventos e iglesias para albergar a su  extensa plana mayor y a las tropas, con el subsiguiente y salvaje saqueo de su inmenso patrimonio artístico.

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. La aventura de la caballería.

En la Sala dedicada a la historia de la Real Maestranza figura uno dedicado a la caballería medieval, como ancestro común a todos los cuerpos de caballería. Como sostiene el historiador Josef Flenkestein, “la caballería es uno de los grandes fenómenos de la Historia”. Dejando atrás los antecedentes de la Antigüedad clásica, es en la Edad Media cuando se inicia la formación de un cuerpo de guerreros especializados, cuya evolución dejará huellas profundas en todos los países de Europa. En este nacimiento tendrá una importancia fundamental la introducción del estribo en el siglo VI, procedente de China.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XIX). Manuel Díaz “Lavi”, el torero gracioso

Autodidacta, sentimental, dicharachero, supersticioso con los toros negros, la combinación de arrojo y pavor según soplara el viento de sus manías marcaron su trayectoria, hasta el punto de ser pintoresca su forma de transitar del mérito a la comicidad en la misma función; estimado por todos, aficionados y compañeros de profesión, fue el primer torero de raza gitana en destacar.

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Retrato de Alfonso XII. El Pintor Manuel Cabral

Miembro de una conocida saga de pintores sevillanos, Manuel vino al mundo en 1837, cuando su ciudad natal iniciaba un lento despegue tras los desastres y saqueos de la Guerra de la Independencia. Su abuelo Joaquín Cabral Bejarano (1761-1825), de cuya obra no se conoce casi nada, estuvo a lo largo de su vida estrechamente vinculado a la Escuela de Tres Nobles Artes, antecedente de la posterior Escuela de Bellas Artes, como alumno, profesor, secretario y teniente de pintura durante el neoclasicismo que desemboca en el siglo XIX, momento pobre en producción artística en la ciudad, ensombrecido el panorama por la alargada sombra de Murillo; debido a la gran demanda de obras suyas durante el XVIII y principios del XIX la mayoría de los pintores locales se dedicó a versionarlo con pobres resultados.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XVIII): Manuel Domínguez Desperdicios, el torero aventurero (II)

Cuando la fragata “Amalia” llega a Cádiz en mayo de 1852, al regreso de sus correrías sudamericanas, Manuel Domínguez tiene 36 años. Ha pasado dieciséis fuera de su país, y en ese tiempo bajo el reinado de Isabel II se han sucedido treinta y dos gobiernos en una frenética secuencia de alternancias y pronunciamientos. Dominguez, ajeno a estos vaivenes, comprueba que casi nadie se acuerda de él. Incluso le llaman “el americano”. Está decidido a recuperar su profesión, y para encontrar algún apoyo visita a un antiguo alumno de la Escuela de Tauromaquia como él, Francisco Arjona Herrera Cúchares, que en ese momento está instalado en lo alto del escalafón junto a José Redondo el Chiclanero, cumbre que había dejado vacía la muerte de Antonio Montes el año anterior. Su compañero de la adolescencia lo recibe con suma frialdad, no se le había olvidado que el reaparecido había acabado mal con Juan León, el que fuera su protector y maestro. Le dice, con algo que se puede entender como menosprecio, que se busque la vida en plazas de pueblo. Pocos años después compartiría cartel, e incluso Dominguez le daría la alternativa al hijo de Cúchares.

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