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· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 8th September 2026 16:32

Tauromaquia

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Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXII). Antonio Carmona “el Gordito”, el rey del quiebro

Antonio Carmona natural del barrio sevillano de San Bernardo en Sevilla, como tantos otros toreros de fama, la fecha de su nacimiento es motivo de debate entre los historiadores taurinos, que oscila entre 1834 y 1838. Hijo de un panadero, cuando el negocio familiar se vino abajo sus dos hermanos mayores José y Manuel apostaron por iniciar una carrera taurina como forma de sostén económico. Habían sobrevivido al bombardeo de la ciudad durante la sublevación en 1843 contra el general Espartero, a la sazón regente del Reino de España, poco antes de que partiera hacia el exilio. Su barrio resultó el más castigado, con gran número de muertos y heridos y mucho destrozo.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXI). Antonio Sánchez “El Tato”, el torero amputado

El Tato Nacido en 1831 a la vera del matadero de Sevilla, en el barrio de San Bernardo que tantos toreros arrojaba a las plazas, comenzó como tantos otros a foguearse en el encierro de reses que servían para crear escuela taurina. “Joven, simpático, desenvuelto, agraciado en sus trazas”, su precoz desparpajo le abrió muchas puertas. Hacia 1849 llama la atención de José Redondo en Santiago de Compostela, cuando lo encuentra formando parte de una cuadrilla de pegadores portugueses como encargado de estoquear a los toros.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XX). Juan Yust, el torero malogrado

Juan Yust fue un “deslumbrador y fugaz meteoro”, que parecía destinado a competir con el astro del glorioso Montes, que oscurecía a todos. Vino al mundo en 1807 en el epicentro de la tauromaquia sevillana que dominaba los ruedos de España, barrio de San Bernardo, en el seno de una familia vinculada al cercano matadero, la escuela de los toreros de la época. Siendo un recién nacido, fue ajeno como es natural al comienzo de la Guerra de la Independencia un año después, cuando una muchedumbre exaltada linchó al ilustrado conde del Águila, y a la invasión francesa de la ciudad con la llegada en 1810 de José Bonaparte y del general Soult, que ocuparon palacios, conventos e iglesias para albergar a su  extensa plana mayor y a las tropas, con el subsiguiente y salvaje saqueo de su inmenso patrimonio artístico.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XIX). Manuel Díaz “Lavi”, el torero gracioso

Autodidacta, sentimental, dicharachero, supersticioso con los toros negros, la combinación de arrojo y pavor según soplara el viento de sus manías marcaron su trayectoria, hasta el punto de ser pintoresca su forma de transitar del mérito a la comicidad en la misma función; estimado por todos, aficionados y compañeros de profesión, fue el primer torero de raza gitana en destacar.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XVIII): Manuel Domínguez Desperdicios, el torero aventurero (II)

Cuando la fragata “Amalia” llega a Cádiz en mayo de 1852, al regreso de sus correrías sudamericanas, Manuel Domínguez tiene 36 años. Ha pasado dieciséis fuera de su país, y en ese tiempo bajo el reinado de Isabel II se han sucedido treinta y dos gobiernos en una frenética secuencia de alternancias y pronunciamientos. Dominguez, ajeno a estos vaivenes, comprueba que casi nadie se acuerda de él. Incluso le llaman “el americano”. Está decidido a recuperar su profesión, y para encontrar algún apoyo visita a un antiguo alumno de la Escuela de Tauromaquia como él, Francisco Arjona Herrera Cúchares, que en ese momento está instalado en lo alto del escalafón junto a José Redondo el Chiclanero, cumbre que había dejado vacía la muerte de Antonio Montes el año anterior. Su compañero de la adolescencia lo recibe con suma frialdad, no se le había olvidado que el reaparecido había acabado mal con Juan León, el que fuera su protector y maestro. Le dice, con algo que se puede entender como menosprecio, que se busque la vida en plazas de pueblo. Pocos años después compartiría cartel, e incluso Dominguez le daría la alternativa al hijo de Cúchares.

La Tauromaquia, Goya y las vanguardias artísticas

Hoy se celebra el Día Mundial del Arte convocado por la UNESCO. Mañana, 16 de abril, es también la efeméride del día en que falleció Francisco de Goya en 1828. Conviene por esta razón recordar la relación que existe entre la tauromaquia como motivo y pretexto artístico, la figura del genial aragonés y su influjo en las corrientes artísticas subsiguientes que se perpetúa hasta el día de hoy. Buena prueba de ello es la colección de carteles para las corridas goyescas que la Real Maestranza de Ronda viene encargando a autores de vanguardia desde 1999, serie inaugurada con Manuel Arroyo y que se exhibe en su totalidad en el museo de historia de la tauromaquia de la plaza de toros de Ronda.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XVII): Manuel Domínguez Desperdicios, el torero aventurero (I)

Manuel Domínguez Desperdiciosvino al mundo en 1816 en la población sevillana de Gelves, a orillas del Guadalquivir.  De modesta procedencia, huérfano de padre a los tres años, el hermano de su madre se hizo cargo de la familia; capellán de las religiosas de la Paz, procuró a Manuel una educación esmerada en sus primeros años como estudiante de segunda enseñanza en la Universidad de Sevilla. Fallecido su tío cuando tenía doce, les dejó en herencia una pequeña finca, y para salir adelante la madre entendió que era conveniente que su hijo se dedicara al oficio de sombrerero, vinculado a la profesión taurina por el clan formado por los toreros Antonio y Luis Ruiz, que llevarían su oficio como alias.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XVI): Juan Martín la Santera

Durante uno de los festejos de la feria de mayo de 1864 salió a la arena de Ronda el toro más bravo que se haya lidiado en la historia de la plaza. Marismeño, de la ganadería de doña Dolores Monge, que tomó cincuenta y una varas y mató once caballos, proeza que no ha sido superada en este coso. El diestro que se enfrentó a tan formidable animal fue el sevillano Juan Martín la Santera, de 54 años, que se retiraría de los ruedos dos temporadas después. No era la primera vez que actuaba en Ronda.

¿Un rejoneador del siglo II a.C.?

La Real Maestranza de Caballería de Ronda dispone desde 2018 de la réplica de un bajo relieve sobre piedra de estilo helenístico que representa a un jinete armado de una lanza en el momento de enfrentarse a un toro, pieza fechada entre los años 200-150 a.C.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XV). Curro Cúchares, el verso suelto (II)

Preguntado Montes sobre quién era mejor, Redondo o Cúchares, respondió: “Como torero, Redondo; como matador de toros, Cúchares. Cúchares sabe lo que José ni yo hemos llegado a saber”. Frente al toreo sereno, reposado y de clase de su gran rival, el garboso Chiclanero, Arjona oponía una viveza y una alegría repleta de recursos, sacando partido al uso de la muleta como no se había visto antes. El que fuera jovencito “mañoso” e intuitivo se complacía en exhibir su conocimiento de las intenciones de las reses y se adornaba siempre con floreos muy alejados de la doctrina que le habían impartido sus rondeños profesores. En este sentido, el que lo había apadrinado, Juan León, lamentaba que sus sobresalientes cualidades derivaran en modos que desprestigiaban la profesión: “En lugar de darse la importancia que puede y debe como espada y como torero, juguetea con los bichos de trapío y pujanza, haciendo creer que son chotos (…) Por ese hombre ni pasa el tiempo ni roza la experiencia, y siempre es Currito, queriendo torear reses por diversión, y de todos modos y en todas partes”.

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