EL BLOG

· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 28th April 2026 01:56

Plaza y Museo

Search

¿Un rejoneador del siglo II a.C.?

La Real Maestranza de Caballería de Ronda dispone desde 2018 de la réplica de un bajo relieve sobre piedra de estilo helenístico que representa a un jinete armado de una lanza en el momento de enfrentarse a un toro, pieza fechada entre los años 200-150 a.C.

Real Guarnicionería de la Casa de Orleans. Retrato de don Antonio de Orleans, duque de Montpensier. El pintor (I)

En la sala de la Real Guarnicionería, situada en el interior de la plaza de toros, se encuentra un retrato del que fuera propietario de esta selecta colección de artes suntuarias, el duque de Montpensier.
El autor del cuadro es Antonio María de Esquivel, considerado como uno de los más brillantes pintores del romanticismo español, sino el que más. Nació en Sevilla en 1806 en el seno de una familia hidalga, quedando huérfano de padre al morir éste heroicamente en la batalla de Bailén. Formado en la Escuela de Bellas Artes de una ciudad deprimida y en decadencia, sobresalió enseguida por su facilidad en el dibujo, bajo la enseñanza de José Domíngez Bécquer y Cabral Bejarano. Con taller propio desde los veintiún años y después de diez dedicado a su profesión se trasladó a Madrid, donde no le costó situarse entre los pintores más cotizados y reclamados de los que estaban en la Corte.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XV). Curro Cúchares, el verso suelto (II)

Preguntado Montes sobre quién era mejor, Redondo o Cúchares, respondió: “Como torero, Redondo; como matador de toros, Cúchares. Cúchares sabe lo que José ni yo hemos llegado a saber”. Frente al toreo sereno, reposado y de clase de su gran rival, el garboso Chiclanero, Arjona oponía una viveza y una alegría repleta de recursos, sacando partido al uso de la muleta como no se había visto antes. El que fuera jovencito “mañoso” e intuitivo se complacía en exhibir su conocimiento de las intenciones de las reses y se adornaba siempre con floreos muy alejados de la doctrina que le habían impartido sus rondeños profesores. En este sentido, el que lo había apadrinado, Juan León, lamentaba que sus sobresalientes cualidades derivaran en modos que desprestigiaban la profesión: “En lugar de darse la importancia que puede y debe como espada y como torero, juguetea con los bichos de trapío y pujanza, haciendo creer que son chotos (…) Por ese hombre ni pasa el tiempo ni roza la experiencia, y siempre es Currito, queriendo torear reses por diversión, y de todos modos y en todas partes”.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XIV). Curro Cúchares, el verso suelto (I)

Si se puede decir de alguien que su destino está escrito desde antes de nacer, el caso de Cúchares parece confirmarlo. Sangre torera de cuatro generaciones de familiares de mayor o menor éxito circulaba por sus venas, emparentado con figuras como Costillares y Curro Guillén, hermano de su madre, aquel que terminaría su vida en la arena de Ronda en 1820.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XIII). José Redondo el Chiclanero, el torero “reondo” (II)

Perdices rellenas de sus menudillos, anchoas y tocino. Una de las faenas cumbres del Chiclanero es una receta que recibe el nombre de “perdices a lo torero”, que ha quedado registrada para la historia (gastronómica). En un artículo de la revista El Campo de 1877 y reproducida en varios libros sobre la comida española, se cuenta la historia de un viajero francés que se encontraba cazando por Sierra Nevada y coincidió en una venta con Redondo y su cuadrilla camino de una corrida en Granada. La oferta culinaria del establecimiento era escasa, como era habitual, de modo que el francés puso sobre la mesa unas perdices que había cobrado. La cuadrilla entera se puso a pelarlas, y Redondo pidió que le dejaran prepararlas. No es el único plato que dejó para la posteridad, como los huevos chiclaneros. En su “Guía del buen comer español” de 1929, Dionisio Pérez lo describe como “practicante afortunado del fogón y un manejador hábil de peroles y sartenes”.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XII). José Redondo el Chiclanero, el torero “reondo” (I)

Francisco Montes dejó como herencia la arquitectura de una tauromaquia cimentada en una lidia disciplinada, que al contrario de lo que se podría suponer permitía y favorecía la expresión personal. En una estructura ordenada es posible distinguir a los diferentes mejor que en el caos. Fue la suya una escuela ecléctica, que mezclaba suertes antiguas y modernas, superando las diferencias entre la sevillana y la rondeña. Detrás de él se abrió el camino para los llamados toreros “redondos” o completos, que vivieron y desarrollaron sus carreras en un país tensionado por las alborotadas circunstancias políticas del siglo XIX español y el largo conflicto dinástico entre isabelinos y carlistas que desembocó en un cruento enfrentamiento bélico.

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Retrato del Infante D. Gabriel de Borbón (II). El Infante

“El nombre del Infante don Gabriel aparece de forma constante cada vez que se escribe sobre cualquier intelectual o artista relacionado con la corte de este período”, resalta el historiador Juan Martínez Cuesta (1962-1999) en la tesis doctoral que dedicó a su figura, publicada por esta Real Maestranza a la memoria de quien fue el primer miembro de la familia real española en ser su Hermano Mayor en 1763. El hecho de que Carlos III pusiera a su hijo favorito al frente de la corporación maestrante se relaciona con el deseo de hacer de Ronda una plaza fuerte que controlara el acceso al interior de Andalucía por razones estratégicas, en el contexto de las tensiones con Inglaterra por el intento de recuperación de Gibraltar.

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Retrato del Infante D. Gabriel de Borbón (I). El pintor

En la galería de pinturas de la sala dedicada a la Real Maestranza cuelga un retrato del Infante Don Gabriel de Borbón y Sajonia, tercer hijo de Carlos III y primer miembro de la Familia Real española que figura como Hermano Mayor de esta corporación. La obra es de Joaquín Inza, nacido en la villa soriana de Ágreda en 1736. Pintor vinculado a círculos de la corte, se especializó en retratos de la nobleza.

Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XI). Francisco Montes, Paquiro, el torero crucial (III)

Cuando Alejandro Dumas lo disfruta como espectador en los festejos reales de 1846 en la Plaza Mayor de Madrid, la decadencia física de Paquiro ya había comenzado. Aquella ligereza de la que habla en su Tauromaquia como condición indispensable de un torero, junto al valor y al conocimiento, se iba perdiendo inexorablemente: “no se crea que la ligereza del torero consiste en estar siempre moviéndose de acá para allá de modo que jamás sienta los pies (…) La ligereza de la que hablo consiste en correr derecho con mucha celeridad, y volverse, pararse o cambiar de dirección con una prontitud grande”.

Aviator Plinko
Real Maestranza de Caballería de Ronda
Resumen de privacidad

This website uses cookies so that we can offer you the best possible user experience. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognizing you when you return to our website or helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.