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EL BLOG

· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 23 de enero de 2023

Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. La aventura de la caballería.

En la Sala dedicada a la historia de la Real Maestranza figura uno dedicado a la caballería medieval, como ancestro común a todos los cuerpos de caballería. Como sostiene el historiador Josef Flenkestein, “la caballería es uno de los grandes fenómenos de la Historia”. Dejando atrás los antecedentes de la Antigüedad clásica, es en la Edad Media cuando se inicia la formación de un cuerpo de guerreros especializados, cuya evolución dejará huellas profundas en todos los países de Europa. En este nacimiento tendrá una importancia fundamental la introducción del estribo en el siglo VI, procedente de China.

El relato de los espacios museísticos de la Real Maestranza se ordena a través de capítulos representados en paneles o murales ilustrados con textos breves e imágenes asociadas, para facilitar al visitante la comprensión de las piezas expuestas y su significado.

En la Sala dedicada a la historia de la Real Maestranza figura uno dedicado a la caballería medieval, como ancestro común a todos los cuerpos de caballería. Como sostiene el historiador Josef Flenkestein, “la caballería es uno de los grandes fenómenos de la Historia”. Dejando atrás los antecedentes de la Antigüedad clásica, es en la Edad Media cuando se inicia la formación de un cuerpo de guerreros especializados, cuya evolución dejará huellas profundas en todos los países de Europa. En este nacimiento tendrá una importancia fundamental la introducción del estribo en el siglo VI, procedente de China.

Panel «La Caballería en Europa Medieval» en la Sala de Historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

Esta herramienta permitirá al guerrero montado sostenerse sobre su montura para combatir, y evolucionará hasta la formación de la caballería pesada como elemento primordial de los ejércitos. Los integrantes de estas formaciones se distinguirán progresivamente de los demás, hasta el punto de crear unos códigos de conducta específicos. Sin formar una clase social en un principio, los caballeros armados que comparten peligros y honores en el ejercicio de su profesión van adquiriendo rasgos aristocráticos.

La literatura comienza a amplificar su naturaleza en cantares de gesta y leyendas artúricas, en las que se adjudica a los guerreros montados misiones trascendentes como defensores del Bien contra el Mal y el Caos. El ideal del soldado cristiano, promovido por la Iglesia, va a contribuir a esta exaltación, de tal modo que el universo caballeresco alcanza su apogeo con la aparición en Tierra Santa durante las cruzadas de las primeras órdenes militares de componente religioso, que después se extenderán por toda Europa.

El término caballero se convierte en evocación de una superioridad militar, con prolongaciones en los ámbitos social, económico e ideológico, caldo de cultivo para la construcción de un espíritu que va más allá de la utilidad guerrera. Serán los méritos adquiridos en defensa de un ideal, y sobre todo un concepto del honor que se prolongará hasta la Gran Guerra de 1914, los fundamentos de la construcción de un arquetipo.

Ya en el siglo XI aparecen los tratados destinados a la formación y educación de los caballeros que ejercen la milicia y de los príncipes y jóvenes nobles destinados a gobernar. Esta educación alcanza su plenitud en el siglo XIII, y se produce la identificación entre nobleza y educación caballeresca, con sólidos principios doctrinales y una amplia gama de materias, que van desde el adiestramiento en el uso de las armas hasta saber bailar, pasando por el conocimiento de distintas materias.

En estos manuales, que convierten al príncipe, al noble y al caballero en modelos a seguir, junto a la educación religiosa desde la infancia, se encarecía el aprendizaje de la escritura, la lectura y la gramática. El conocimiento del latín era fundamental, porque permitía el acceso a otras disciplinas del saber y al contacto con personas de otras lenguas. Con su dominio era posible aprender historia, filosofía, jurisprudencia, aritmética, geometría, geografía y acceder a la comprensión de los textos clásicos. Junto a las humanidades y ciencias, se avanzaba en el estudio de la guerra y las estrategias de batallas y en el uso de las armas, una educación física en la que se adquiría agilidad y fuerza. Los aspectos cortesanos, aprender a comportarse en cualquier circunstancia, incluso danzar y tocar instrumentos musicales, eran tan importantes como montar a caballo, cazar y participar en justas.

Espacio dedicado a la caballería en la Sala Historia de la Real Maestranza de Ronda.

Ese ideal consagraba tres valores: el ético-religioso, el erótico- romántico y el juego de corte. En la última Edad Media, el refinamiento de las costumbres configurará la corte como centro social por excelencia. La nobleza bajomedieval constituía una gran familia gracias a los contactos individuales y de grupos, las visitas, los enlaces y las fiestas. Se puede sostener que el amor cortés y, con él, los modelos que van del cortesano renacentista al gentleman contemporáneo serían de este modo legado de la caballería medieval.

Bibliografía

Fleckenstein, Josef / Rodríguez Velasco, Jesús. La caballería y el mundo caballeresco. Real Maestranza de Caballería de Ronda, Fundación Cultural de la Nobleza Española, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 2006.

Dewald, Jonathan. La nobleza europea: 1400-1800.  Real Maestranza de Caballería de Ronda, Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España, Pre Textos, Madrid, 2004.