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	<title>Corrida de toros archivos - Real Maestranza de Caballería de Ronda</title>
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	<title>Corrida de toros archivos - Real Maestranza de Caballería de Ronda</title>
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		<title>Mojiganga en la Plaza de Toros de Ronda. Cartel de 1905</title>
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		<dc:creator><![CDATA[RMCR]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Feb 2021 13:18:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Un curioso cartel de 1905 anuncia un doble espectáculo taurino en la Plaza de Toros de Ronda, con «simpáticas artistas ecuestres» y una mojiganga cómica como colofón de la jornada.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En el espacio de la plaza de toros dedicado a la historia de la tauromaquia se encuentra un curioso cartel que anuncia un doble espectáculo para el 1 de junio de 1905, con una primera parte de ejercicios ejecutados por las “simpáticas artistas ecuestres” Adela, Remedios y Aurora acompañadas de cuatro «aplaudidos clowns”, función en la que se presentan caballos amaestrados en libertad y a la alta escuela. La segunda parte, con la suelta de dos bravos novillos, la ocupa una mojiganga titulada “La redoma encantada” para el primero de ellos, que será mareado y banderilleado por un simpático joven, Eduardo Assan, antes de la lidia ordinaria del segundo novillo por el diestro Gonzalo Agustino y su cuadrilla.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2021/02/mojiganga-cartel.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" alt="Compañía de variedades en la Plaza de toros de Ronda, mojiganga de 1905" class="size-full wp-image-1419 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2021/02/mojiganga-cartel.jpg" alt="" width="470" height="1053" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Plaza de toros de Ronda. Compañía de variedades. Doble espectáculo. 1 de junio de 1905. Archivo RMR.</em></p>
<p>En origen, la mojiganga era una obrita de teatro que se representaba en el Siglo de Oro como entreacto de las comedias, en la que salían personajes vestidos de forma extravagante, disfrazados y con máscaras para entretener al público. Ya se hacían representaciones cómicas del toreo caballeresco en el siglo XVII, y luego tuvieron mucha popularidad en los dos siglos siguientes, XVIII y sobre todo XIX durante el reinado de Isabel II. En los grabados de la «Tauromaquia» de Goya se representan algunas escenas de mojigangas. Nunca se dieron en corridas serias y eran corrientes como entremés de novilladas.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2021/02/mojiganga-goya.jpg"><img decoding="async" alt="'Función de mojiganga', Francisco de Goya, La Tauromaquia" class="size-full wp-image-1417 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2021/02/mojiganga-goya.jpg" alt="" width="470" height="318" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Función de mojiganga. Francisco de Goya. «Tauromaquia», estampa G. 1814-1815.</em></p>
<p>Cossío señala 1820 como la fecha en la que la mojiganga adquiere su carácter de pantomima, representaciones inspiradas en obras teatrales o de zarzuela, con intervinientes disfrazados de personajes históricos o literarios como Don Quijote o El Cid y otras figuras conocidas. Participaban peones sin cuadrilla, toreros menores o aspirantes que encontraban de esa forma una posibilidad de seguir en el negocio taurino. Hubo muchas mojigangas que tuvieron gran éxito, eran reclamadas por el público y se representaban en varios sitios, como “Los contrabandistas de Sierra Morena”, “El sultán y las odaliscas”, “El doctor y el enfermo”, “La cueva de Fierabrás”, “La venta de mal abrigo o el robo de la diligencia”, “El diablo cojuelo” o “La redoma encantada”, que es la que se celebró en Ronda en la fecha que anuncia el cartel.</p>
<p>Esta mojiganga se remonta a 1840, y aunque no se conoce la versión que se montó en Ronda, ya entrado el siglo XX, el guión original incluía de antemano un castillo en la plaza, iniciando la función una comparsa con tambor batiente capitaneada por el insigne Garabito para hacer varias evoluciones “ridículas” para diversión del público antes de entrar a defender el castillo. Emplazados los centinelas, salía otra comparsa vestida a la antigua al mando del conde de la Viznaga acompañado de su mayordomo Laín Cornejo para ayudar a su amo y para recobrar a su propia esposa, Pascuala, que está dentro del castillo con su amante Garabito. Iniciado el asedio del castillo, las dos comparsas se cruzaban fuego hasta la explosión que destruía la fortaleza. En medio de la confusión entre asaltantes y prisioneros se soltaba un novillo embolado que acometía por igual a unos y otros; para su defensa, Laín Cornejo, que ya ha encontrado a su Pascuala, usaba dos burros que estaban dentro del castillo para montar en uno y subir a su esposa en el otro, tratando de huir de la refriega picando los dos al novillo con varas de detener; las dos comparsas, en su auxilio, banderilleaban al novillo y al final el famoso Garabito empuñaba la espada para acabar con la res.</p>
<p><em>Bibliografía</em></p>
<p>J. M. Cossío. <em>Los toros. Tratado técnico e histórico, vol. I</em>. Espasa Calpe, Madrid, 1943.<br />
J.M. Martínez Parras. <em>Otras Tauromaquias. Cuadernos de Aula Taurina</em>. Consejería de Gobernación, Junta de Andalucía, 2007.</p>
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		<title>Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (X). Francisco Montes, Paquiro, el torero crucial (II)</title>
		<link>https://www.rmcr.org/2020/11/24/toreros-historicos-en-la-plaza-de-toros-de-ronda-ix-francisco-montes-paquiro-el-torero-crucial-ii/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2020 13:26:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Entonces tuvimos un espectáculo maravilloso: el de Montes capeando al toro. Querría poder explicarle, Madame, lo que es capear al toro; pero es cosa difícil de hacer comprender a quién no lo ha visto. Imagínese, Madame, un hombre sin más arma que un manto de seda, jugando con un animal furioso, haciéndolo pasar por su derecha, haciéndolo pasar por su izquierda, todo esto sin dar un solo paso, y viendo en cada pasada del toro cómo los cuernos rozan los adornos de plata de su chaleco. Es como para no entender nada, es como para creer en un encantamiento, en un amuleto, en un talismán”.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/11/24/toreros-historicos-en-la-plaza-de-toros-de-ronda-ix-francisco-montes-paquiro-el-torero-crucial-ii/">Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (X). Francisco Montes, Paquiro, el torero crucial (II)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">«Entonces tuvimos un espectáculo maravilloso: el de Montes capeando al toro. Querría poder explicarle, Madame, lo que es capear al toro; pero es cosa difícil de hacer comprender a quién no lo ha visto. Imagínese, Madame, un hombre sin más arma que un manto de seda, jugando con un animal furioso, haciéndolo pasar por su derecha, haciéndolo pasar por su izquierda, todo esto sin dar un solo paso, y viendo en cada pasada del toro cómo los cuernos rozan los adornos de plata de su chaleco. Es como para no entender nada, es como para creer en un encantamiento, en un amuleto, en un talismán”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así describía Alejandro Dumas la impresión que le causó ver a Montes en los festejos reales de 1846 en la Plaza Mayor de Madrid, con motivo de la doble boda de Isabel II con Francisco de Asís y Borbón y de la Infanta Luisa Fernanda con el duque de Montpensier. Y para que le quedara claro a su supuesta destinataria de quién se trataba, añade:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Montes, Madame, no es necesario que se lo diga, es el rey de los toreros. Montes no se molesta a menos que lo invite un rey, un príncipe o una ciudad; Montes recibe mil francos por cada corrida; Montes es millonario (&#8230;) no se llega a una posición tan alta sin un mérito bien reconocido; si hay una celebridad contra la cual la intriga es impotente, es sin duda la de los toreros; cada uno de sus grados, el torero lo gana a punta de espada, frente al pueblo, bajo la mirada de Dios” (<em>Impresiones de viaje: de París a Cádiz</em>, 1847).</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/paquiro3.jpg"><img decoding="async" alt="Retrato de Francisco Montes, por Teodoro Arámburu, Anales del toreo" class="size-full wp-image-1308 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/paquiro3.jpg" alt="" width="470" height="485" /></a><em>Francisco Montes por Teodoro Arámburu. «Anales del toreo» de José Velázquez y Sánchez (Sevilla, 1868). Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Se sabe por su partida bautismal que Montes nació el 3 de enero de 1805 en Chiclana de la Frontera, patria chica gaditana de dos toreros de renombre, José Cándido y su hijo Jerónimo José. Vino al mundo el mismo año en el que Godoy dictaba la prohibición de las corridas de toros, puede que temeroso del gentío que movilizaba esa afición en España; en Europa semejantes concentraciones eran prólogo de revoluciones.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Por historiadores coetáneos nos llega que el padre de Montes era empleado del conde de Montecorto, como administrador de propiedades suyas en la zona. Debido a su ocupación pudieron darle al chiquillo una primera instrucción superior a lo que era corriente, y estaba destinado a hacer una carrera de cirujano menor, para pequeñas curas. Proyecto que se vio truncado al ser despedido el padre y quebrarse su posición económica, con lo que el joven Montes se vio obligado a trabajar con un maestro albañil.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Una sombra de misterio oscurece su pasado antes de que aparezca su nombre por primera vez en una corrida en El Puerto de Santa María, como sobresaliente, en junio de 1830, y dos veces más en septiembre en Sevilla. Lo hace sin ser subalterno de nadie, y sin que se sepa que pasara por los estadios previos en la formación de un torero. Es de suponer que en los entornos ganaderos de su pueblo, así como de Medina Sidonia y Vejer, junto a cuadrillas de amigos de juventud se fogueara en los manejos camperos de reses bravas. Se cuenta que en un corralón desriñonó a un toro con un quiebro. Pero desde la fecha de su nacimiento hasta el registro de su primera actuación, ya con 25 años, nada se sabe de sus antecedentes taurinos.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">El investigador Rafael Cabrera Bonet aporta una documentación que alimenta una conjetura. El nombre de Francisco Montes, sin especificar su condición de torero, se menciona en escritos recogidos en el Archivo de la Villa de Madrid, sección de Corregimiento en el apartado de Fiestas de Toros, fechados en 1828. Por ellos se desprende que ese Francisco Montes ha pasado dos años en la cárcel de La Habana por robo de una cantidad, y que al ser trasladado en bajel a Cádiz ingresa en la prisión, se le reclama en Madrid, adonde llega en un carretón, para que satisfaga sus deudas. ¿Se trata del mismo hombre? La familia del conde de Montecorto para la que estuvo trabajando su padre estaba muy vinculada a Cuba. ¿Pudo a través de este contacto recalar en la isla por alguna razón? ¿Qué fue a hacer allí? ¿Obligaciones de servicio militar, exilio? ¿Pudo pagar sus deudas contratado después como banderillero en Madrid, antes de aparecer en El Puerto? El misterio sigue, ya que Montes se cuidó mucho de hacer referencia alguna a esa etapa de su vida.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Lo que se sabe es que, recién creada la Escuela de Tauromaquia de Sevilla dirigida por Pedro Romero, se le concede plaza remunerada de alumno, quizás por mediación del ayudante de dirección Jerónimo José Cándido, paisano suyo que debía conocer sus cualidades. Pasó poco tiempo recibiendo lecciones de estos maestros, que valoraban sus condiciones aunque señalan que necesitaba mejorar en el manejo de la muleta y en el estoque, porque “ignora todavía mucho”.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Fueron sólo tres meses de instrucción, de enero a marzo de 1831, ya que en abril se presentó como espada en Madrid con los sevillanos Juan Jiménez <em>el Morenillo</em>, que le cedería su primer toro, y Manuel Romero Carreto. De su inmediato éxito en las siguientes corridas en la Corte no dudó en vanagloriarse Pedro Romero en una carta: “Carecía de miedo y estaba adornado de mucho vigor en las piernas y brazos. Lo que me hizo concebir sería singular en su ejercicio a pocas lecciones que le diese, y tal como se ha verificado”.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/paquiro4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Retrato de Francisco Montes, por Fernando Miranda, Historia del toreo" class="size-full wp-image-1310 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/paquiro4.jpg" alt="" width="470" height="657" /></a><em>Francisco Montes por Fernando Miranda. «Historia del toreo» de Fernando García de Bedoya (Madrid, 1850). Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Sólo una temporada le bastó para armar su revolución, que se mantuvo durante casi dos décadas, encumbrado como el primer espada de España, aglutinando a los partidarios de unos y otros toreros divididos por su filiación política entre liberales y absolutistas en un país en guerra civil. Alternó con las figuras que le precedieron, como Juan León, <em>el Morenillo</em> o Juan Pastor, y con la generación de estupendos toreros que vino a continuación, como Juan Yust, José Redondo o Cúchares, siempre por encima de todos. Recorrió las plazas de España de norte a sur y de levante a poniente (en Ronda se tienen consignadas actuaciones en 1837 y 1845, que pueden ser más). A su estela cuajó la afición a los toros como verdadera fiesta nacional, se ampliaron las secciones taurinas en los periódicos y se impulsó la construcción de nuevas plazas. Su nombre traspasó las fronteras. En un momento dado llegó a rumorearse que Isabel II pretendía concederle un título de conde (de Chiclana).</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Amable y atento con todos, de la firmeza de su carácter no había duda. El rigor que imponía a su cuadrilla no dejaba hueco al desorden o la confusión, pero se veía recompensada por los numerosos contratos y los altos emolumentos de los que se beneficiaban sus subalternos, entre los que se cuentan el tuerto José Antonio Calderón <em>Capita</em>, veterano y excepcional banderillero que lo acompañaría durante casi toda su carrera, o toreros como su íntimo amigo Juan Martin <em>la Santera</em> y su protegido José Redondo <em>el Chiclanero</em>, un diamante que pulió hasta que al independizarse se convirtió en su principal y más encarnizado rival.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Por donde pasaba dejaba un reguero de pasmo y admiración. En su actividad incesante en cada pasaje de la lidia hizo de todo: saltos de garrocha o al trascuerno, picó toros y mancorneó, muleteó de rodillas por primera vez, y los vuelos de su capote movidos por una mágica muñeca fascinaron sin cesar en quites, jugueteos, galleos, abanicos, verónicas, navarras y lances del Bú; fue versátil con la muleta y superó con creces sus dificultades primitivas con el estoque. Su autoridad incontestable emanaba de un aplomo apoyado en unas excepcionales condiciones físicas, amén de una maestría y conocimiento superior que volcó en el dictado de su <em>Tauromaquia</em> <em>completa</em> publicada en 1836, sólo cinco años después de debutar como primer espada.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Cuando Alejandro Dumas lo ve en 1846 seguía intacto su talento aunque habían comenzado su decadencia física y sus problemas con el aguardiente. Pero de su etapa final nos ocuparemos en la siguiente entrada.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph"><em>Bibliografía</em></p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">R. Cabrera Bonet. <em>Francisco Montes “Paquiro”, la revolución necesaria. Datos biográficos</em>. Universidad San Pablo CEU, Madrid, 2004.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">R. Cabrera Bonet. <em>Novedades en torno al principio y fin de Francisco Montes Paquiro.</em> 10 años del Museo Municipal Fco. Montes Paquiro. Chiclana 2003-2013; Museo Municipal Francisco Montes Paquiro, Chiclana (Cádiz), 2013.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Montes, Francisco (Paquiro) (1994) [1836]: Tauromaquia Completa o sea el Arte de Torear en Plaza, ed. y pról. de Alberto González Troyano, Madrid, Turner.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">J. M. Cossío. <em>Los toros. Tratado técnico e históric</em>o, vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Velázquez y Sánchez. <em>Anales del toreo.</em> Imprenta y ed. Juan Moyano, Sevilla, 1868.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">J. Sánchez de Neira. <em>El Toreo.</em> <em>Gran diccionario tauromáquico</em>. Imprenta de Miguel Guijarro, Madrid, 1879 (Turner, Madrid, 1988).</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Gómez de Bedoya. <em>Historia del toreo y de las principales ganaderías de España</em>. Madrid, 1850. Publicado por Egartorre Libros, Madrid, 1989.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Antonio García-Baquero. <em>Razón de la tauromaquia. Obra taurina completa.</em> (Pedro Romero de Solís, coord). Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Fundación de Estudios Taurinos, Universidad de Sevilla, 2008.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">Nestor Luján. <em>Historia del toreo</em>. Ediciones Destino, Barcelona, 1954.</p>
<p>

</p>
<p class="wp-block-paragraph">N. Rivas Santiago. <em>Toreros del romanticismo (anecdotario taurino)</em>, pról. de J. Belmonte, Madrid, Aguilar, 1947 (Madrid, Aguilar, 1987).</p>
<p></p><p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/11/24/toreros-historicos-en-la-plaza-de-toros-de-ronda-ix-francisco-montes-paquiro-el-torero-crucial-ii/">Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (X). Francisco Montes, Paquiro, el torero crucial (II)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Chema Cobo en la colección de carteles de la goyesca</title>
		<link>https://www.rmcr.org/2020/11/03/chema-cobo-en-la-coleccion-de-carteles-de-la-goyesca/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[RMCR]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2020 10:24:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Para ilustrar el cartel de la LXI Corrida Goyesca y Feria de Pedro Romero 2017 la Real Maestranza escogió al pintor andaluz Chema Cobo. El sábado 2 de septiembre salieron al ruedo el rejoneador Don Diego Ventura para enfrentarse a un toro de la ganadería de Guiomar de Moura, y los diestros Paquirri, El Fandi, Perera y Cayetano para seis toros de las ganaderías de J. Pedro Domecq, Daniel Ruiz, Torrealta, Garcigrande, Fernando Sampedro y Nuñez del Cubillo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/11/03/chema-cobo-en-la-coleccion-de-carteles-de-la-goyesca/">Chema Cobo en la colección de carteles de la goyesca</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Para ilustrar el cartel de la LXI Corrida Goyesca y Feria de Pedro Romero 2017 la Real Maestranza escogió al pintor andaluz Chema Cobo. El sábado 2 de septiembre salieron al ruedo el rejoneador Don Diego Ventura para enfrentarse a un toro de la ganadería de Guiomar de Moura, y los diestros Paquirri, El Fandi, Perera y Cayetano para seis toros de las ganaderías de J. Pedro Domecq, Daniel Ruiz, Torrealta, Garcigrande, Fernando Sampedro y Nuñez del Cubillo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/rmr_chema_cobo.png"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Cartel de la LXI Corrida Goyesca y Feria de Pedro Romero, obra de Chema Cobo" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/11/rmr_chema_cobo.png?w=322" alt="" class="wp-image-1238" width="249" height="456" /></a></figure></div>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><em>Cartel LXI Corrida Goyesca y Feria de Pedro Romero 2017. Chema Cobo</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Chema Cobo (Tarifa, 1952) inició su andadura con su primera exposición en 1974 en la mítica Galería Buades, uno de los focos de la eclosión artística que agitó la capital de España en los años ochenta del siglo pasado y que sirvió de palanca al grupo de la Nueva Figuración madrileña, que surgió para superar la dicotomía abstracción-figuración, con planteamientos muy personales, irónicos, con elementos provocadores en los que jugaba un papel fundamental el color. Incluía, en torno a la figura de Luis Gordillo, autores como Carlos Alcolea, Guillermo Pérez Villalta, Carlos Franco o Manolo Quejido entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su carrera está salpicada en esa década de numerosas exposiciones individuales de ámbito internacional en Seattle, Boston, Roma, Milán o Berna. En los noventa fue profesor invitado en la NY School de Nueva York y en el Art Institute de Chicago. En su evolución se separa de los preceptos inciales y explora territorios vinculados al neoexpresionismo y la transvanguardia. Autor de una prolífica obra, juega con aforismos (reunidos en sus libros Amnesia I y II), pensamientos propios del arte conceptual y mitologías propias para trasladarlos a una visualización figurativa movida por un inquieto eclecticismo. “Mis escritos sí serían bocetos de mis dibujos, pero mis dibujos no lo son de mis cuadros”, declaró en una ocasión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Premio Andalucía de Artes Plásticas 1994, su obra está presente en museos y colecciones públicas como el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, Kunstmuseum de Berna, Metropolitan Museum of Art de Nueva York, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia o Museum of Contemporary Art de Chicago.</p>
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		<title>Luis Roldán en la colección de carteles de la Goyesca</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2020 11:54:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El pintor colombiano Luis Roldán (Cali, 1955) fue el encargado de realizar para la Real Maestranza el cartel de la LX Corrida Goyesca. Esa tarde se lidiaron: un toro de la ganadería portuguesa de Passanha para el rejoneador Manuel Manzanares y seis de Garcigrande para los diestros José María Manzanares (hijo), Cayetano Rivera Ordóñez y López Simón.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">El pintor colombiano Luis Roldán (Cali, 1955) fue el encargado de realizar para la Real Maestranza el cartel de la LX Corrida Goyesca. Esa tarde se lidiaron un toro de la ganadería portuguesa de Passanha para el rejoneador Manuel Manzanares y seis de Garcigrande para los diestros José María Manzanares (hijo), Cayetano Rivera Ordóñez y López Simón.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/10/2016-afc32-n78-10.png"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Tradicional LX Corrida Goyesca 2016, cartel de Luis Roldán" class="wp-image-1218 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/10/2016-afc32-n78-10.png?w=453" alt="" width="307" height="440" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Tradicional LX Corrida Goyesca. 2016. Luis Roldán</em></p>
<p>Luis Roldán se graduó como arquitecto en la Universidad de Bogotá, pero nunca ejerció como tal. Se trasladó a París en 1979 con una beca, siguiendo la estela de muchos artistas de su país (Luis Caballero, Saturnino Ramírez, Antonio Barrera, Santiago Botero) explorando el terreno de la abstracción radical, pero en su evolución posterior, tras su vuelta a Colombia y su estancia prolongada en Nueva York, donde reside, ha experimentado diferentes disciplinas y medios de expresión: instalaciones, montajes escultóricos, fotografía o vídeo, sin abandonar la pintura y sobre todo el dibujo, para el que está particularmente dotado.</p>





<p class="wp-block-paragraph">El mismo año que entrega su obra para el cartel de esta Corrida Goyesca, el Museo de Arte del Banco de la República de Bogotá le dedicó una retrospectiva, “Luis Roldán. Periplo”, que recorre los treinta años de su trayectoria y sus diferentes etapas. Una de las características de su producción es la concatenación de elementos aparentemente aislados, retazos de alguna idea inicial, de distintos materiales y procedencias que invitan al espectador a encontrar la comprensión que justifica el conjunto de lo que se muestra. La continua experimentación es una de sus características, como él mismo asegura: «Andar siempre por lo seguro vuelve aburrido a un artista». En la actualidad es uno de los creadores plásticos colombianos de mayor repercusión internacional.</p>
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		<title>Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (VI). Jerónimo José Cándido, «el cuñado de Pedro Romero»</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Sep 2020 12:30:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Jerónimo José Cándido, "el cuñado de Pedro Romero". Personalidad taurina de notable relieve, contó siempre con el respeto de compañeros de profesión y aficionados como maestro reconocido. “Hombre más de trapo que de espada”, gran conocedor de toda clase de reses y de la lidia más conveniente a cada una, en la que mezclaba con gran pericia la sobriedad rondeña con los adornos que viera en el sevillano Pepe Hillo, ejerciendo notable influencia en la generación posterior, una dolencia reumática en la cúspide de su carrera condicionó su trayectoria. </p>
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<p class="wp-block-paragraph">Personalidad taurina de notable relieve, Jerónimo José Cándido contó siempre con el respeto de compañeros de profesión y aficionados como maestro reconocido. “Hombre más de trapo que de espada”, gran conocedor de toda clase de reses y de la lidia más conveniente a cada una, en la que mezclaba con gran pericia la sobriedad rondeña con los adornos que viera en el sevillano <em>Pepe Hillo</em>, ejerciendo notable influencia en la generación posterior, una dolencia reumática en la cúspide de su carrera condicionó su trayectoria.</p>
<p>Su fecha de nacimiento en Chiclana de la Frontera fue un enigma para varios historiadores de la Tauromaquia, hasta que datos contrastados la han fijado en 1770, bajo el reinado de Carlos III, el mismo año que vino al mundo Ludwig van Beethoven y el inglés James Cook merodeaba por Australia. Su padre fue José Cándido Expósito, del que se decía era hijo de una dama de alcurnia y de un criado negro de las Antillas (en algún papel de la Maestranza sevillana se refieren a él como “Joseph Cándido, que es negro”), torero que había hecho buena boda con la hija de un rico labrador. A veces citaba con un sombrero y practicaba la suerte suprema con un puñal, y está inscrito en la historia por ser el primero en tomar la alternativa con el rito de la cesión de trastos y la primera víctima mortal por cornada en una plaza de toros, la del Puerto de Santa María, en 1771. Huérfano también de madre a los ocho años, Jerónimo José quedó a cargo de un tutor que administró la fortuna que debía asegurarle el porvenir y una instrucción alejada de la profesión de torero.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/lidia_1887.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="José Cándido descabellando un toro, La Lidia" class="alignnone size-full wp-image-1134" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/lidia_1887.jpg" alt="" width="470" height="274" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>José Cándido descabellando un toro. «La Lidia», 10 septiembre 1883. Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>Esa administración no fue provechosa. Entre que no se le negaron caprichos al adolescente, que “solo atendía a los goces del momento”, aficionado al acoso y la brega de toros en los campos de su entorno chiclanero, y la supuesta rapacidad del tutor, el resultado fue que a la edad de diecisiete no tenía ya hacienda que gastar. En ese trance, el joven decidió emprender la aventura del oficio de su padre. Se puso bajo la protección de José de la Tixeira, rico hacendado, reconocido caballero aficionado y escritor taurino (ayudó a <em>Pepe Hillo</em> a escribir su <em>Arte de Torear</em>) con el que debía tener cierta relación por ser hijo de quien era, que lo recomendó a Pedro Romero para que se formara en su cuadrilla.</p>
<p>Fue así que Cándido llegó a Ronda. El muchacho era de carácter agradable, con instrucción, mesurado y nada fardón, sin parecido con las habituales hechuras acanalladas de muchos de los toreros de antaño, de modo que Pedro Romero le tomó afecto y lo llevó a vivir a su propia casa, en la que entablaría una relación con María Isabel, hermana del genio, que concluiría en boda (aunque no se conservan registros del enlace), matrimonio que no se prolongó por la temprana muerte de la mujer. Aprendió pronto a desentrañar los arcanos de la profesión y fue subiendo de categoría en la cuadrilla de Romero, pasando de subalterno a media espada, categoría que adquirió en 1798 hasta la retirada de su jefe en 1800, según algunas fuentes. Ya como primer espada estuvo toreando hasta 1804 en diversas plazas españolas.</p>
<p>Llegaron nuevos vientos, racheados y violentos. Con Godoy, el hombre fuerte de Carlos IV, se acentuó la animadversión a los toros de los primeros reinados borbones, con prohibiciones que se prolongaron desde 1805 hasta 1807, pero durante la invasión francesa se levantó la veda y Cándido participó en varias corridas napoleónicas de Madrid. En 1808, para conmemorar la proclamación de José I, el rey intruso, cuando a la capital no había llegado todavía la noticia del triunfo español de Bailén. En 1810 toreó diez veces con gran éxito alternando con Curro Guillén, que había pertenecido a su cuadrilla (dos años después Guillén se exiliaría a Lisboa para no rendir pleitesía al invasor, y acabaría muriendo en la plaza de Ronda). Repite Cándido los dos años siguientes ya como primer reclamo de las corridas de José I, pero entonces le apareció la dolencia reumática que puso freno a sus capacidades, y regresó a Andalucía para reponerse, donde se casaría dos veces más.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/bedoya_1850.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Jerónimo José Cándido en el quite de la suerte, ilustración histórica" class="alignnone size-full wp-image-1138" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/bedoya_1850.jpg" alt="" width="470" height="278" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Geronimo José Candido (En el quite de la suerte de vara). «Historia del toreo y de las principales ganaderías de España», por García de Bedoya (1850). Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>Bajo el reinado de Fernando VII siguió activo, aunque en franca decadencia física y sin poder ya competir de igual a igual con Curro Guillén, convertido a su regreso del exilio en primera figura indiscutible. Un informe de la Comisión de Pamplona de 1917 lo manifiesta con crudeza: “El Cándido, a la verdad, es más torero que todos; pero está muy viejo y, además de eso, cojo, por lo que no mata ningún toro de menos de diez estocadas, cuando menos, y aun el año pasado, después de dar 26 a uno, lo tuvieron que matar desde la barrera”.</p>
<p>Se retira en 1824, con familia que mantener y sin haber podido ahorrar, porque seguía siendo dispendioso. Sus amigos median ante Fernando VII, que lo admiraba, para conseguirle un modesto empleo como cabo-comandante del resguardo de sales en Sanlúcar de Barrameda. En 1830 se crea la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, y su impulsor, el conde de la Estrella, lo propone como director. Sin embargo, Pedro Romero, de 75 años, que vivía retirado en Ronda de una exigua pensión, reclama el puesto, y para demostrar que está en condiciones se ofrece a matar un toro en presencia del Rey. A Cándido no le queda más remedio que conformarse humildemente con la plaza de ayudante.</p>
<p>La Escuela tuvo un funcionamiento irregular, aunque pasaran por allí ocasionalmente el caballero torero Pérez de Guzmán o el gran Francisco Montes y se formará un jovencísimo Cúchares. Con escasez de medios económicos y otros inconvenientes de carácter político que se agudizaron con la muerte de Fernando VII, cerró sus puertas en 1833, mientras el motrileño Javier de Burgos dibujaba el mapa de las provincias de España en el primer gobierno de la regencia de María Cristina.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/lidia_1883.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="La Escuela de Tauromaquia de Sevilla, La Lidia" class="alignnone size-full wp-image-1137" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/09/lidia_1883.jpg" alt="" width="470" height="304" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>La Escuela de Tauromaquia de Sevilla. «La Lidia», 6 de junio de 1887. Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>Pedro Romero regresó triste a Ronda, pero Cándido no recibió la pensión por su trabajo de Sanlúcar al no haber cumplido el requisito de diez años en el cargo, y se vio obligado a penar por algunas plazas en corridas sueltas con más de sesenta años en un país inmerso en una guerra civil y cuyos presidentes duraban meses en el cargo. En una corrida de agosto de 1835 en la capital, un mes después del triunfo del ejército liberal contra las fuerzas carlistas en Mendigorría, se le concedió el privilegio de estoquear un toro que escogiera entre los ocho que se iban a lidiar. En el cartel se decía: “ (&#8230;) sus conocimientos en la tauromaquia y las muchas veces que por ellas se ha distinguido en esta plaza le recomiendan a la benevolencia de los espectadores”. Pobre y muy enfermo, tendría alguna otra ocasión más en Madrid, donde había fijado su residencia, con tristes resultados. Parece que su última actuación fue en una corrida de plaza partida, “ofreciéndose a contribuir, en cuanto alcancen sus fuerzas y conocimientos, para quedar con el lucimiento que corresponde”.</p>
<p>El primero de abril de 1839 expiraba en una pensión para pobres de Madrid. De su legado queda que fue el primero en dar la vuelta al ruedo, llevado de su afable carácter, para agradecer los aplausos después de una buena faena.</p>





















<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bibliografía</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cossío. <em>Los toros. Tratado técnico e históric</em>o, vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Velázquez y Sánchez. <em>Anales del toreo.</em> Imprenta y ed. Juan Moyano, Sevilla, 1868.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sánchez de Neira. <em>El Toreo.</em> <em>Gran diccionario tauromáquico</em>. Imprenta de Miguel Guijarro, Madrid, 1879 (Turner, Madrid, 1988).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rivas Santiago. <em>Toreros del romanticismo (anecdotario taurino)</em>, pról. de J. Belmonte, Madrid, Aguilar, 1947 (Madrid, Aguilar, 1987).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recortes, seud. de B. del Amo. <em>Jerónimo Cándido, Curro Guillén y sus discípulos. Estudio biográfico. </em>Madrid, Viuda de Galo Sáez, 1947 (col. Histórico-Taurina, V. III).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Boto Arnau. <em>Cádiz, origen del toreo a pie (1661-1858), </em>pról. de R. Cabrera Bonet, Madrid, Unión de Bibliófilos Taurinos, 2001.</p>
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		<title>Pablo Picasso en la colección de carteles de la Goyesca.</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Aug 2020 12:53:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En 2006, para conmemorar que se alcanzaba la 50ª corrida goyesca, la Real Maestranza gestionó con herederos de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) la reproducción para el cartel de una de las muchas obras que el genio malagueño dedicó al universo de los toros. Se trata de Torero (1970), un óleo sobre lienzo realizado tres años antes de su fallecimiento.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/08/07/pablo-picasso-en-la-coleccion-de-carteles-de-la-goyesca/">Pablo Picasso en la colección de carteles de la Goyesca.</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;">En 2006, para conmemorar que se alcanzaba la 50ª Corrida Goyesca, la Real Maestranza de Caballería de Ronda gestionó con los herederos de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) la reproducción para el cartel de una de las muchas obras que el genio malagueño dedicó al universo de los toros. Se trata de «Torero» (1970), un óleo sobre lienzo realizado tres años antes de su fallecimiento. La elección no podía ser más apropiada, ya que el retrato guarda connotaciones con la época y con los que Francisco de Goya les hizo a los célebres e históricos toreros de Ronda Pedro Romero y su hermano José entre 1795 y 1798.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-926 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/08/picasso_goyesca.png" alt="Picasso_Goyesca" width="436" height="591" /></p>
<p style="text-align:center;">
<p style="text-align:center;"><em>«Torero». Pablo Picasso, 1970 (Óleo sobre lienzo). Sucesión Pablo Picasso.</em></p>
<p>Es universalmente conocida la pasión de Picasso por los toros, la tauromaquia y su mitología, fomentada desde su infancia en la plaza de toros de Málaga cuando lo llevaban su padre y su tío, presente a lo largo de su trayectoria y que se acrecentó como una suerte de añoranza en su última etapa. Se cuenta que su primer héroe fue José Sánchez del Campo «Cara-Ancha»<em> </em>y que de niño quería ser varilarguero. De hecho, uno de sus primeros retratos es el de un picador. La iconografía de tema taurino está presente en la obra picassiana en todas sus fases, tanto en su pintura como en sus cerámicas, esculturas y grabados. Le obsesionó particularmente el mito del Minotauro y no dejó de recrear simbologías muy personales relacionadas con el toro. Conocidas son sus apariciones en las plazas de Arlés o de Nimes para presenciar corridas en las que era habitual que los toreros, sabedores de su gran afición, le brindaran sus faenas.</p>
<p>La reproducción de este «Torero» como imagen del cartel de la 50ª Corrida Goyesca fue posible gracias a la colaboración de su nieto Bernard Ruiz-Picasso, que entregó en 2004 las Becas y Premios Universitarios que patrocina anualmente la Real Maestranza. Ese cuadro, que forma parte de su colección privada, se incluyó en la exposición <em><a href="https://gagosian.com/exhibitions/2017/picasso-minotaurs-and-matadors-curated-by-sir-john-richardson/">Picasso: Minotauros y Matadores</a></em> celebrada en 2017 en la sede de <a href="https://gagosian.com/">Londres de la Galería Gagosian</a>, muestra comisariada por sir John Richardson, autor de la célebre y magistral biografía de Picasso en varias partes, fallecido el año pasado.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/08/becas_2004.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Ceremonia presidida por Bernard Ruiz-Picasso, 2004" class="size-full wp-image-922 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/08/becas_2004.jpg" alt="" width="470" height="349" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Ceremonia presidida por Bernard Ruiz-Picasso. 2004. Archivo fotográfico RMR.</em></p>
<p>La Corrida Goyesca de esa efeméride fue un mano a mano protagonizado por los hermanos Rivera Ordóñez, Francisco y Cayetano, que recibió la alternativa, frente a seis toros de la ganadería extremeña de Zalduendo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/08/07/pablo-picasso-en-la-coleccion-de-carteles-de-la-goyesca/">Pablo Picasso en la colección de carteles de la Goyesca.</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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		<title>Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (III). Manuel Lucas Blanco, el torero ejecutado</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Jul 2020 12:38:49 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Toreros históricos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Apodado «el guapo Lucas» por su carácter pendenciero, Manuel Lucas Blanco fue el tercer matador del histórico cartel de Ronda de mayo de 1836, junto a Juan León y el caballero Pérez de Guzmán.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/07/28/toreros-historicos-en-la-plaza-de-toros-de-ronda-iii-manuel-lucas-blanco-el-torero-ejecutado/">Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (III). Manuel Lucas Blanco, el torero ejecutado</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Le llamaban “el guapo Lucas”, no por su atractivo físico sino por su tendencia a la trifulca tabernaria. Es el tercer matador del cartel de toreros que actuaron en la plaza de Ronda el 21 y 22 de mayo de 1836, junto a Juan León y el caballero Pérez de Guzmán. Se desconoce la fecha de su nacimiento, se supone que en Sevilla o en algún pueblo de la provincia, ya que siendo casi un niño de humildísima procedencia, huérfano de padre, se tiene constancia de su presencia en el matadero de la ciudad trabajando de cortador en las tablas bajas, las de peor calidad.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/manuel-lucas-blanco.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Retrato de Manuel Lucas Blanco, por Manuel Rodríguez de Guzmán, el torero ejecutado" class="size-full wp-image-912 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/manuel-lucas-blanco.jpg" alt="" width="450" height="755" srcset="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/manuel-lucas-blanco.jpg 450w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/manuel-lucas-blanco-179x300.jpg 179w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Manuel Lucas Blanco, por Manuel Rodríguez de Guzmán. («El Cossío ilustrado». Espasa, 2003. P. 323)</em></p>
<p>En el matadero sevillano, auténtica escuela de adiestramiento para los aspirantes a hacer carrera en los ruedos, se daban cita algunos maestros que un día vieron a un mozalbete desconocido sometiendo a un toro de Vázquez con un dominio y agilidad insospechados en alguien sin experiencia previa. Antonio Ruiz «el Sombrerero»<em>, </em>primera figura del momento, lo puso de inmediato bajo su protección y docencia.</p>
<p>Después de un período de formación como jefe de cuadrillas menores y banderillero en plazas andaluzas, en 1813, en el epílogo de la guerra de Independencia española, entra a formar parte de la cuadrilla de su protector. Al cabo de un tiempo cambiaría a la de otro discípulo de Ruiz<em>,</em> el cordobés Francisco González «Panchón»<em>.</em></p>
<p>Este torero de poco arte, al que llamaron “el Hércules del toreo” por su fuerza y agilidad, merece un poco de atención. Con doce años lo llevó a la plaza de Ronda el mismísimo Pedro Romero, hacia 1796, y también José Romero lo contrataría como banderillero. Venía recomendado por el vizconde de Miranda, noble cordobés que alanceaba toros y era capaz de estoquearlos como un profesional contrastado, hasta el punto de que Pedro Romero lo admiraba. Personaje controvertido, llegó a criar un toro bravo en su inmenso palacio (del que sólo sobrevive su fachada). “Señorito” se movía por los salones como una mascota faldera, recibiendo caricias de familia y criados, aunque en ocasiones sacara a relucir su casta brava, como el día que se vio reflejado en un espejo y provocó un considerable estropicio.</p>
<p>Como media espada de «Panchón» y luego con otros («los Sombrereros», «Sentimientos» o «El Bolero»<em>)</em> Lucas Blanco fue ganando fama por su arrojo y temeridad, así como se acentuaba su propensión al enfrentamiento con otros hombres. Se cuenta que, desnudo de toda formación, su carácter rústico le llevaba a defender sus posturas de forma tan exagerada que las discusiones solían tener un bronco desenlace. De sus dificultades de expresión quedó constancia en un brindis en Sevilla a los infantes Francisco de Paula y María Carlota: “¡A mi señó infante don Francisco; va por la de usía, por la mujer, por la familia de aquí y por la de allá!”.</p>
<p>Muchas de sus arrebatadas controversias eran de carácter político en una España inflamada que salía de una guerra para precipitarse en otra, la Primera Guerra Carlista, trampantojo del enfrentamiento entre liberales y absolutistas. Lucas Blanco se declaró partidario de la facción absolutista en 1823, ingresando en las milicias realistas en una sección conocida como “la cáscara amarga”, los más duros. Su entrega a la política le llevó a torear muy poco hasta 1829. A partir de 1830, de vuelta a los ruedos para sacar adelante a la familia, vive sus mejores momentos, tanto en Madrid como en Sevilla; alterna a menudo con figuras como Montes, Roque Miranda y Juan León, que a pesar de sus diferencias políticas le profesó afecto, además de buenos consejos para mejorar su lidia, que seguía siendo deficiente.</p>
<p>En 1835 y 1836 no se presenta en Madrid debido a la guerra civil y al hostigamiento que padecían aquellos que defendían la causa carlista, que encarnaba la línea absolutista para sus partidarios. Lo hace en Ronda, como ya hemos dicho, junto a otros dos “guapos”. Al año siguiente es contratado de nuevo en Madrid para participar en varias funciones en carteles con los principales espadas y en compañía de grandes subalternos (picadores célebres como Juan Pinto y Francisco Sevilla, o peones de la categoría de Juan Yusto o «Cúchares»<em>), </em>cosechando éxitos por su toreo “cuerpo a cuerpo” y una cornada sin gravedad.</p>
<p>La crispación en la capital seguía en su más alto grado de ebullición, según las noticias que llegaban de los vaivenes del desarrollo de la guerra. En esas circunstancias, en una tienda de andaluces de la calle Fuencarral, Manuel Lucas se dejó llevar por su carácter vehemente en otra de sus habituales reyertas.  Esta vez con un desenlace trágico: un miliciano isabelino, Manuel Crespo de los Reyes, cae mortalmente herido. De nada sirvieron los ruegos y peticiones de clemencia de sus compañeros de gremio, alegando homicidio involuntario ya que ambos contendientes estaban bajo los efectos del vino. En el juicio posterior fue condenado a morir por garrote vil el 9 de noviembre de 1837. Se dice que se enfrentó a su última hora con la gallardía que había demostrado en las arenas. El bravo Juan León confesó que no había conocido hombre más duro.</p>
<p>Su muerte abrió la carrera taurina de su hijo Juan, al que su padre no quería ver vestido de luces: “Primero muerto que bregando en las plazas”, le amenazaba. Aquel bruto empecinado, consciente de su falta de educación, quería que su vástago se dedicara a una carrera de letras.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><em>Bibliografía</em></span></p>
<p>M. Cossío. <em>Los toros. Tratado técnico e históric</em>o, vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.</p>
<p>Velázquez y Sánchez. <em>Anales del toreo.</em>  Imprenta y ed. Juan Moyano, Sevilla, 1868.</p>
<p>Sánchez de Neira. <em>El Toreo.</em> Gran diccionario tauromáquico. Imprenta de Miguel Guijarro, Madrid, 1879 (Turner, Madrid, 1988).</p>
<p>Rivas Santiago. <em>Toreros del romanticismo (anecdotario taurino)</em>, pról. de J. Belmonte, Madrid, Aguilar, 1947 (Madrid, Aguilar, 1987).</p>
<p>M.ª Isabel Jiménez. <em>Toros y Toreros en la literatura costumbrista del siglo XIX</em>. Revista de Estudios Taurinos, nº6.  Sevilla, 1997.</p>
<p>Manuel Ramos Gil. <em>El toro bravo que vivió en un palacio en Córdoba</em>. ABC 09/04/2020.</p>
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		<title>Abraham Lacalle en la colección de carteles de la goyesca.</title>
		<link>https://www.rmcr.org/2020/07/21/abraham-lacalle-en-la-coleccion-de-carteles-de-la-goyesca/</link>
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		<pubDate>Tue, 21 Jul 2020 11:50:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza y Museo]]></category>
		<category><![CDATA[Tradicional Corrida Goyesca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pintor almeriense Abraham Lacalle es el autor del cartel de la LII corrida goyesca celebrada el 6 de septiembre de 2008, en la que intervinieron los diestros Francisco River Ordóñez, José María Manzanares (hijo) y Miguel Ángel Perera con toros de la ganadería de Garcigrande.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El pintor almeriense Abraham Lacalle es el autor del cartel de la LII corrida goyesca celebrada el 6 de septiembre de 2008, en la que intervinieron los diestros Francisco River Ordóñez, José María Manzanares (hijo) y Miguel Ángel Perera con toros de la ganadería de Garcigrande.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-905 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/abraham-lacalle_goyesca.jpg" alt="Abraham Lacalle_Goyesca" width="373" height="502" srcset="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/abraham-lacalle_goyesca.jpg 567w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/abraham-lacalle_goyesca-223x300.jpg 223w" sizes="(max-width: 373px) 100vw, 373px" /></p>
<p style="text-align:center;"><em>LII Tradicional Corrida Goyesca de Ronda, 2008, Abraham Lacalle</em></p>
<p>Abraham Lacalle (Almería, 1962) reside en Madrid, después de una etapa formativa en Sevilla. Pertenece a la generación de artistas que comienzan a producir en los años ochenta, década en la que los lenguajes pictóricos se ponen en cuestión y se introducen conceptos narrativos que amalgaman figuración y la abstracción. En la obra de Lacalle se dan cita el análisis de la tradición y las propuestas de la vanguardia, con referencias literarias y filosóficas concretas, que le sirven para abrir caminos lo mismo que para cerrarlos, en un proceso no exento de humor, como se pone de manifiesto en el título de la exposición montada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2005: <em>Abraham Lacalle: Un lugar donde nunca sucede nada</em><em>. </em>Un proceso en el que impone sus propias reglas. “No planifico, no soy un estratega. Voy mirando y cogiendo lo que me sirve. Cuando te dedicas a pintar, usas una forma y unos temas, y cuando ya lo usas con soltura, sin pensar, conviene que busques otra salida. Lo que mantiene a los cuadros en esa tensión tan sana, es pensarlos continuamente”.</p>
<p>Primer pintor joven español en ser incluido en la <em>cuadra</em> de la prestigiosa galería Marlborough, ha explorado propuestas pictóricas diferentes, siempre con una potencia cromática que caracteriza toda su obra, en la que no deja de cuestionar sus propios hallazgos.  “Cuando sé que una combinación de colores funciona, me la cargo y pruebo con otra”, dice Lacalle en el catálogo de su última exposición titulada “No una ventana” (Marlborough, Madrid, 2019 / Recent works, Marlborough, Nueva York) en la que se adentra en una visión particular del paisaje.</p>
<p>Su obra está presente en numerosas colecciones públicas nacionales como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,  Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o la Fundación La Caixa entre otras.</p>
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		<title>Un extraordinario cartel de la Plaza de Toros de Ronda de 1887</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2020 11:44:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Plaza y Museo]]></category>
		<category><![CDATA[Tauromaquia]]></category>
		<category><![CDATA[Cartel taurino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cartel mural de gran formato (206 x 95 cm) que se encuentra expuesto en el Museo de la Tauromaquia de la plaza de toros de Ronda. Impreso en varios fragmentos de los que se conservan tres, corresponde a una etapa en la que la técnica litográfica permitía la impresión en varios colores, que se popularizó a partir de la segunda mitad del siglo XIX.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/07/10/un-extraordinario-cartel-de-la-plaza-de-toros-de-ronda-de-1887/">Un extraordinario cartel de la Plaza de Toros de Ronda de 1887</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En la sala de Historia de la Tauromaquia de la Plaza de Toros de Ronda se encuentra expuesto un cartel mural de gran formato (206 x 95 cm). Impreso en cuatro pliegos (el inferior mutilado en su mayor parte), corresponde a una etapa en la que la técnica litográfica permitía la impresión en varios colores, lo que se popularizó a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Es un ejemplar de tránsito entre el cartel romántico y el cartel moderno o integral, en los que el dibujo adquiere un protagonismo esencial para atraer la atención sobre el texto y contenido del espectáculo que se anuncia, rompiendo la simetría canónica de los carteles antiguos, más limitados por la evolución de las técnicas de impresión. Es también coetáneo de la aparición de grandes ilustradores en la temática taurina. En este caso, se atribuyen las ilustraciones superiores a Daniel Perea, que iluminó la histórica revista «La Lidia» con numerosas estampas.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/ronda-1887.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Cartel de la Gran Corrida en la Plaza de Toros de Ronda, 20 de mayo de 1887" class="alignnone size-full wp-image-890" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/ronda-1887.jpg" alt="" width="470" height="1028" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Plaza de Toros de Ronda, Gran Corrida, 20 de mayo de 1887. Colección de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Foto: José Morón.</em></p>
<p>La ornamentación de viñetas y escenas solían pertenecer a empresas litográficas, que las usaban para distintos festejos taurinos cambiando las tipografías de los encabezamientos y del texto al tratarse de impresión con tipos móviles. Según el especialista Rafael Cabrera, las mismas ilustraciones con ligerísimas variantes se usaron para una célebre corrida benéfica organizada por la sociedad filantrópica <em>El Gran Pensamiento</em>. Y se puede comprobar también con el cartel que mostramos de la corrida en París con motivo de la Exposición Universal de 1889, celebrada dos años más tarde de la función rondeña.</p>
<p>En la comparación entre ambos se puede apreciar que el de París (260 x 97 cm) cuenta en el cuarto fragmento inferior con una ilustración de un caballero medieval alanceando un toro firmada con las iniciales MT, identificándose la <em>Litografía de Luis Bravo</em> de Madrid, así como el pie de imprenta R. Velasco, firma comercial del célebre impresor Regino Velasco, gran aficionado, que a partir de 1881 añadió a su oficio el cargo de jefe de personal de la Plaza Vieja de Madrid. Fue corneado a la edad de 74 años por un toro del marqués de Melgarejo que saltó al callejón el 4 de septiembre de 1921, suceso que conmovió a la capital al tratarse de una persona muy conocida y apreciada.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/exposition-1889.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Plaza de Toros de l'Exposition, 1889, 'España en 1889'" class="alignnone size-full wp-image-892" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/07/exposition-1889.jpg" alt="" width="470" height="1295" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Plaza de Toros de l&#8217;Exposition, 1889. «España en 1000 carteles» (1995). Biblioteca-RMR.</em></p>
<p>El espectáculo que se anuncia en Ronda evocando la época de El Cid, de Felipe II, con cabalgata de pajes, libradores y cuadrillas vestidas a la moda de los tiempos de Pepe Hillo y Pedro Romero, en el que se alancean toros por caballeros en plaza, es herencia de una mojiganga teatral que se remonta al siglo XVII, trasladada posteriormente al ámbito taurino. Se solían representar escenas variadas de género burlesco con la intervención de vaquillas o novillos, antecedentes del toreo cómico. Las mojigangas taurinas o recreaciones de época como la función que nos ocupa fueron muy comunes y apreciadas por el público en el siglo XIX. En este caso fue llevada a cabo por profesionales contrastados.</p>
<p>Entre ellos, «el Caballero en Plaza» Mariano Ledesma, piquero que se formó en las cuadrillas de toreros como Lagartija, Gallo, Punteret o El Ecijano, y que se estrenó en Madrid en 1883. Posteriormente se dio a conocer como rejoneador, y también participó en las corridas de París de 1889. Así lo hizo también Juan Jiménez El Ecijano (Écija, 1858-Durango, 1899) por esas fechas aún novillero. Vaquero de un ganadero andaluz, se presenta vestido de luces por primera vez en Sevilla en compañía del Espartero. Un año antes de la fecha de este cartel lo hace en Madrid y marcha a Montevideo y Méjico. Tomaría la alternativa en Madrid en 1890 de manos de Guerrita. Perdería contratos a partir de entonces y en 1893 cruza el charco para torear en La Habana y luego de nuevo a Méjico, de donde nunca volvería, como cuenta Cossío. Asentado en la capital, toreó mucho y se casó con una mejicana. En la plaza de Durango caería fulminado por una peritonitis, consecuencia de una cornada sufrida el año anterior.</p>
<p>Tanto él como Ledesma se enfrentaron a toros de Valentín Collantes, rico hacendado de Coria del Río que había fundado la ganadería diez años antes con vacas y toros entre los que se contaban reses con gérmenes de la legendaria casta vazqueña, como se anuncia en el cartel. De ganadería más relevante eran los seis toros destinados a ser «lidiados a la moderna» en un mano a mano por las primeras figuras. Ángel González Nandín había formado la suya en 1877 cuando no era muy conocido en el universo ganadero, pero muy famoso como militar. Con grado de coronel era el ayudante del general Prim, entonces jefe del Gobierno, y lo acompañaba en el coche cuando se produjo el atentado de la calle del Turco en Madrid el 27 de diciembre de 1870, que acabaría costándole la vida. En su intento por protegerlo, Nandín fue gravemente herido en una mano que le quedaría «seca e inservible», como le diagnosticaron los médicos que le atendieron.</p>
<p>De los celebérrimos Espartero y Frascuelo nos ocuparemos en próximas entradas de la serie Toreros históricos en Ronda.</p>
<p><em><span style="text-decoration:underline;">Bibliografía</span></em></p>
<p>Rafael Cabrera Bonet. <em>Orígenes y evolución del cartel taurino en España</em>. Consejería de Gobernación y Justicia, Sevilla, 2010.</p>
<p>M. Cossío. <em>Los toros. Tratado técnico e histórico, </em>vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.</p>
<p>Daniel Tapia. <em>Historia del toreo, </em>vol. I<em>.</em> Alianza Editorial, Madrid, 1992.</p>
<p>Jordi y Arnau Carulla. <em>España en 1000 carteles</em>. Postermil, Barcelona, 1995.</p>
<p>J.M. Díez Borque. <em>El Cid torero: de la literatura al arte</em>. Universidad Complutense de Madrid. Anales de Historia del Arte 2008, Volumen Extraordinario 375-387.</p>
<p>Carlos L. Olmedo. <em>Relación de las Ganaderías de Reses Bravas en la región andaluza</em>. Imp. Monardes, Sevilla, 1897.</p>
<p>Samuel Tena Lacen. <em>Toros de lidia</em>. Establecimiento Tipográfico hijos de F. Marqués, Madrid, 1907.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/2020/07/10/un-extraordinario-cartel-de-la-plaza-de-toros-de-ronda-de-1887/">Un extraordinario cartel de la Plaza de Toros de Ronda de 1887</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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