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· DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE RONDA ·

Ronda, 24 de enero de 2023

Mojiganga en la Plaza de Toros de Ronda. Cartel de 1905

En el espacio de la plaza de toros dedicado a la historia de la tauromaquia se encuentra un curioso cartel que anuncia un doble espectáculo para el 1 de junio de 1905, con una primera parte de ejercicios ejecutados por las “simpáticas artistas ecuestres” Adela, Remedios y Aurora acompañadas de cuatro «aplaudidos clowns”, función en la que se presentan caballos amaestrados en libertad y a la alta escuela. La segunda parte, con la suelta de dos bravos novillos, la ocupa una mojiganga titulada “La redoma encantada” para el primero de ellos, que será mareado y banderilleado por un simpático joven, Eduardo Assan, antes de la lidia ordinaria del segundo novillo por el diestro Gonzalo Agustino y su cuadrilla.

Plaza de toros de Ronda. Compañía de variedades. Doble espectáculo. 1 de junio de 1905. Archivo RMR.

En origen, la mojiganga era una obrita de teatro que se representaba en el Siglo de Oro como entreacto de las comedias, en la que salían personajes vestidos de forma extravagante, disfrazados y con máscaras para entretener al público. Ya se hacían representaciones cómicas del toreo caballeresco en el siglo XVII, y luego tuvieron mucha popularidad en los dos siglos siguientes, XVIII y sobre todo XIX durante el reinado de Isabel II. En los grabados de la «Tauromaquia» de Goya se representan algunas escenas de mojigangas. Nunca se dieron en corridas serias y eran corrientes como entremés de novilladas.

Función de mojiganga. Francisco de Goya. «Tauromaquia», estampa G. 1814-1815.

Cossío señala 1820 como la fecha en la que la mojiganga adquiere su carácter de pantomima, representaciones inspiradas en obras teatrales o de zarzuela, con intervinientes disfrazados de personajes históricos o literarios como Don Quijote o El Cid y otras figuras conocidas. Participaban peones sin cuadrilla, toreros menores o aspirantes que encontraban de esa forma una posibilidad de seguir en el negocio taurino. Hubo muchas mojigangas que tuvieron gran éxito, eran reclamadas por el público y se representaban en varios sitios, como “Los contrabandistas de Sierra Morena”, “El sultán y las odaliscas”, “El doctor y el enfermo”, “La cueva de Fierabrás”, “La venta de mal abrigo o el robo de la diligencia”, “El diablo cojuelo” o “La redoma encantada”, que es la que se celebró en Ronda en la fecha que anuncia el cartel.

Esta mojiganga se remonta a 1840, y aunque no se conoce la versión que se montó en Ronda, ya entrado el siglo XX, el guión original incluía de antemano un castillo en la plaza, iniciando la función una comparsa con tambor batiente capitaneada por el insigne Garabito para hacer varias evoluciones “ridículas” para diversión del público antes de entrar a defender el castillo. Emplazados los centinelas, salía otra comparsa vestida a la antigua al mando del conde de la Viznaga acompañado de su mayordomo Laín Cornejo para ayudar a su amo y para recobrar a su propia esposa, Pascuala, que está dentro del castillo con su amante Garabito. Iniciado el asedio del castillo, las dos comparsas se cruzaban fuego hasta la explosión que destruía la fortaleza. En medio de la confusión entre asaltantes y prisioneros se soltaba un novillo embolado que acometía por igual a unos y otros; para su defensa, Laín Cornejo, que ya ha encontrado a su Pascuala, usaba dos burros que estaban dentro del castillo para montar en uno y subir a su esposa en el otro, tratando de huir de la refriega picando los dos al novillo con varas de detener; las dos comparsas, en su auxilio, banderilleaban al novillo y al final el famoso Garabito empuñaba la espada para acabar con la res.

Bibliografía

J. M. Cossío. Los toros. Tratado técnico e histórico, vol. I. Espasa Calpe, Madrid, 1943.
J.M. Martínez Parras. Otras Tauromaquias. Cuadernos de Aula Taurina. Consejería de Gobernación, Junta de Andalucía, 2007.