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	<title>Epidemias archivos - Real Maestranza de Caballería de Ronda</title>
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	<title>Epidemias archivos - Real Maestranza de Caballería de Ronda</title>
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		<title>Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (IV)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[RMCR]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 May 2020 08:22:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividad]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuarta parte del artículo realizado por Juan Bosco Trigueros Galán, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga. Lugar. ¿Dónde? Como hemos visto, la epidemia comienza en la calle Miraflores del Barrio de San Francisco con seis casos de mujeres aquejadas de “cólicos coleriformes” el día 5 de marzo de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/en/2020/05/27/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-iv/">Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (IV)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org/en/">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Cuarta parte del artículo realizado por <strong>Juan Bosco Trigueros Galán</strong>, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga.</em></p>
<p><strong>Lugar. ¿Dónde?</strong></p>
<p>Como hemos visto, la epidemia comienza en la calle Miraflores del Barrio de San Francisco con seis casos de mujeres aquejadas de “cólicos coleriformes” el día 5 de marzo de 1855. Para el mes de mayo la epidemia ya afectaba prácticamente a todos los cuarteles de la ciudad. El Mercadillo, donde se situaba la nueva burguesía rondeña, y La Ciudad, donde residía la clase alta rondeña, tienen un menor porcentaje de casos frente a La Merced, San Francisco, El Calvario y Las Peñas, que eran los barrios más pobres.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/tab-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2647" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-1.jpg" alt="" width="450" height="374" srcset="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-1.jpg 450w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-1-300x249.jpg 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla I. Frecuencia de fallecimientos por cuarteles. Elaboración propia a partir de los registros de mortalidad del AHMR</em></p>
<p>Por grupos de edad la distribución por cuarteles es la siguiente:</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/tab-2.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2648" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-2.jpg" alt="" width="470" height="218" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla II. Frecuencias de fallecimientos por grupos de edad en los cuarteles. Elaboración propia a partir de los registros de mortalidad del AHMR</em></p>
<p>Por calles los fallecimientos tuvieron las siguientes frecuencias:</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/tab-3.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2649" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-3.jpg" alt="" width="450" height="614" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla III. Distribución de fallecimientos por calles. Elaboración propia a partir de los registros de mortalidad del AHMR</em></p>
<p>La inclusa no se ha incluido en ningún cuartel puesto que, aunque estaba en la ciudad, al ser una institución independiente parece más conveniente situarla a parte, véase Tabla II. Con la peculiaridad que desconocemos, por el momento, el número de ingresados en esa institución en ese año concreto. Tampoco se han agregado a ningún cuartel los cuatro fallecidos del campo ni los dos del Hospital Santa Bárbara, así como los dos casos sospechosos, por lo que se ha trabajado con un número de fallecidos de 207.</p>
<p>Quizás el dato más importante sea el de la tasa de prevalencia por mil habitantes que la epidemia de 1855 tuvo en Ronda, ya que el número absoluto de fallecimientos o de casos en una epidemia es decir bastante poco y a veces puede llevar a confusión. No es comparable 100 casos de cualquier enfermedad epidémica en Ronda, que los mismos casos en Nueva York. Es indudable que a mayor población expuesta al riesgo mayor número de casos, por lo tanto, si queremos hacer una evaluación de la epidemia en Ronda y, sobre todo, si queremos compararla con la intensidad que esta misma epidemia tuvo en otras ciudades, es necesario calcular la tasa de prevalencia por mil habitantes o cien mil habitantes.</p>
<p>La población de referencia será el censo de 1857, ya que carecemos de datos de 1855, y la población por cuarteles de 1860. No obstante, veamos algunas consideraciones sobre la población del censo de 1857. La primera cuestión que llama la atención es el alto número de varones entre 31 a 40 años y, como consecuencia, el alto índice de masculinidad 13.324/9.972 = 1,33 (número de hombres/número de mujeres), que expresa un claro predominio del número de hombres por mujeres que sólo suele ocurrir en el primer año de vida, para compensar la mayor mortalidad de los niños pero que aún así no suele superar el 1,1-1,2.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/graf-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2650" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/graf-1.jpg" alt="" width="470" height="263" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Gráfica 1. Pirámide de población de Ronda del año 1857. Elaboración propia a partir de los datos del censo de población de 1857 del INE</em></p>
<p>Si leemos los preliminares del censo, veremos como el presidente del Consejo de Gobierno de España, Leopoldo O`Donell, presenta el mismo a la reina Isabel II haciéndole la siguiente advertencia:</p>
<p>“<em>No es, señora, el resultado que tengo la honra de presentar a V.M. de aquellos en lo que cabe una exactitud completa: en estas materia no se adquiere posesión sino con el tiempo, ni se adelanta sino con la perseverancia, ni se depura la verdad sino con las comprobacione</em>s&#8221;. He de reconocer que al ojear estas primera frases sentí curiosidad ya que al hacer la pirámide de población, como más adelante veremos, encontré un artefacto en un grupo etario que era absolutamente inexplicable, como me interesó el preámbulo seguí leyendo y obtuve la recompensa en la página tres:<em> “… pues mientras que en muchas poblaciones viene á equilibrarse los ausentes con los que en ellas transeúntes, en algunas otras aparece una gran desproporción, como en <strong>Ronda y Baeza, que al tiempo de la inscripción celebraban o iban a celebrar sus ferias </strong></em><em>…</em><em><strong>”,</strong></em> se refiere al período censado que coincidió con la Feria de Mayo, más concretamente el 21 de mayo.</p>
<p>Esta alteración se hace evidente y muy llamativa sólo con observar la pirámide de población, y se corrobora con una lectura muy detenida del censo de ese año, especialmente, si comparamos la cifra de transeúntes con las de otros censos u otras poblaciones similares veremos los desproporción de esta. He de confesar que la única razón para que alguien lea la presentación de un censo es únicamente explicable si se está buscando la razón de una anomalía previamente observada.</p>
<p>Sin lugar a dudas, la cifra total de habitantes que aparece en el censo es la que induce a error en el artículo titulado <em>“Población y economía de Ronda”, </em>publicado en la revista Jábega nº 25 de la Diputación de Málaga, en el que se dice: <em>“Por su parte, los censos oficiales nos hablan ya con claridad de la rancia tradición emigradora del municipio rondeño: en 1857 contaba con 23.296 personas, pero en 1900 la cifra se había reducido a 20.995, o sea, en poco menos de medio siglo su población no sólo no había aumentado, sino que había experimentado una reducción de 2.304 personas”</em>.</p>
<p>Si tomamos como referencia para aproximarnos el número de transeúntes del censo de 1860, comprobamos que su número es de 1.565 (1.086 varones y 479 hembras), por lo que si restamos esa cantidad a la de 23.296 del censo, obtenemos que la cifra más aproximada de 1857 sería la de 1.900, pero si vemos otras cifras de otros años suele ser bastante menor el número de transeúntes. De acuerdo con los registros de población del AHMR la población de Ronda en 1860 era de 17.854, por lo que no es descabellado pensar que en 1855 fuera de aproximadamente 17.300 personas. Si comparamos esta población con la de 1900 que era de 21.280, existe un discretísimo aumento de alrededor de 3.980 habitantes, pero nunca una disminución de 2.304 personas como se afirma en el referido artículo. En resumen, no existió disminución de habitantes entre los años 1857 y 1900, y por la tanto se cae la premisa mayor en la que se basaba la presunta “<em>rancia tradición emigratoria del rondeño”</em> ya que, en caso de existir, es evidente que no se sustenta en este dato.</p>
<p>Esta coincidencia hizo que se produjera un artefacto importante, en mi opinión, especialmente en el grupo de 31 a 40 años, y de forma menos observable en la pirámide de población en los grupos de 41 y 50, ambos en los hombres y en el de 31 a 40 en mujeres. El dato más concreto aparece en el censo en la columna de transeúntes, donde se establece un número de 4.551 varones y 1.330 hembras [sic], siendo con estos datos la población de Ronda de 23.222 habitantes, por lo que corregiremos esas cifras restándole los transeúntes de 1860 como aproximación a la realidad.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/tab-4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2651" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-4.jpg" alt="" width="450" height="189" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla IV. Distribución de nacionales y extranjeros. Elaboración propia a partir de los datos del censo de población de 1857 del INE</em></p>
<p>Lo que en principio ha sido un enorme problema y limitación para los cálculos de este trabajo, sirve en sentido contrario para poder evaluar de forma objetiva la importancia de la Real Feria de Mayo, que representaba un aumento de la población de la ciudad de aproximadamente el 23%.</p>
<p>Si queremos asegurarnos aún mas de que las cifras son lo más aproximadas posible a la realidad, construimos un modelo de regresión lineal, con los años de población que disponemos entre 1811 y 2011, para los que obtenemos el coeficiente de correlación (R) de 0,97 y un coeficiente de determinación (R2) de 0,94, por lo que podemos calcular una regresión lineal en la que β0 = (-201790,1) el punto en que la recta corta al eje vertical y β1 = (118,357) la pendiente de la recta, es decir el cambio que se produce en el número de habitantes Yi por unidad de tiempo y Xi el año que se quiere estimar.</p>
<p>Yi = β0 + β1 * Xi<br />
Yi = -201790,1 + (118,357 * 1855) = 17.762 habitantes<br />
Yi = -201790,1 + (118,357 * 1857) = 17.998 habitantes<br />
Yi = -201790,1 + (118,357 * 1860) = 18.353 habitantes</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/tab-5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2652" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-5.jpg" alt="" width="450" height="79" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla V. Estimación de población de Ronda. Elaboración propia a partir de distintos censos</em></p>
<p>Las diferencias que observamos entre los tres años nos hacen optar por utilizar el año 1860 para calcular la tasa de mortalidad por cuarteles, y estableceremos horquillas para la población general con los datos de las tres estimaciones de población, las de 1855, 1857 (corregida) y 1860.</p>
<p>Entre los datos existentes en el AHMR y el censo de 1860 hay un desfase de 112 habitantes menos. Si nos ajustamos a la población corregida del censo de 1855 de aproximadamente 17.762 habitantes, la tasa de mortalidad para la epidemia de cólera de Ronda es de 1.165 fallecimientos por cien mil habitantes. Para 1857 obtenemos una tasa de 1.150 por cien mil habitantes, y para 1860 de 1.127 por cien mil habitantes, por lo que podemos concluir que muy probablemente la tasa real se situó entre 1.127 y 1.165.</p>
<p>Respecto a los cuarteles, las tasas de mortalidad son especialmente altas en La Merced, San Francisco y Las Peñas, siendo La Ciudad, El Mercadillo y El Calvario los menos afectados. Como queda reflejado en la Tabla X, en la que no constan los dieciocho fallecidos de la Inclusa, cuatro del campo, dos del Hospital y seis del Cuartel.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-15810 " src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X-1024x538.jpg" alt="" width="673" height="353" srcset="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X-1024x538.jpg 1024w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X-300x158.jpg 300w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X-768x404.jpg 768w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/tab-X.jpg 1493w" sizes="(max-width: 673px) 100vw, 673px" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla X. Tasa mortalidad por cuarteles y total según estimación de la población. Elaboración propia a partir de los datos de población de 1860 del AHMR</em></p>
<p>La dificultad de aproximarnos a estas cifras estriba en la probable existencia de subregistros de mortalidad, de los que puede depender las oscilaciones de la tasa anual de mortalidad más que de la inestabilidad de la población del denominado antiguo régimen demográfico, que se caracterizaba por una alta mortalidad debido a crisis epidémicas (ya prácticamente desaparecidas en el siglo XIX a excepción del cólera) y altas tasas de natalidad que en este siglo estaban ya en franca moderación.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-15814 aligncenter" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2023/03/tab-XI-274x300.jpg" alt="" width="610" height="668" srcset="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2023/03/tab-XI-274x300.jpg 274w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2023/03/tab-XI-936x1024.jpg 936w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2023/03/tab-XI-768x840.jpg 768w, https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2023/03/tab-XI.jpg 983w" sizes="(max-width: 610px) 100vw, 610px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Tabla XI. Tasas de mortalidad en Ronda. Elaboración propia a partir de los datos de los registros de mortalidad del AHMR</em></p>
<p><strong>Tiempo. ¿Cuándo?</strong></p>
<p>Los fallecimientos por cólera comienzan en el mes de marzo y, siguiendo un patrón estacional, aumentan hasta estabilizarse durante los meses de junio y julio, alcanzando el pico durante el mes de agosto con 63 fallecimientos, iniciándose a partir de septiembre una brusca bajada hasta contabilizar un solo fallecimiento en el mes de septiembre. Aunque no tenemos datos de afectados, es de suponer que los fallecimientos van paralelos al número de contagiados, y en el caso del cólera puede decirse que es casi simultáneo dado el escaso periodo de incubación de entre dos horas a cinco días (<a href="https://www.who.int/topics/cholera/control/es/">OMS</a>) y la rapidez del desenlace fatal.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/graf-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2656" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/graf-2.jpg" alt="" width="450" height="140" /></a></p>
<p>La curva no sigue a una distribución normal (Shapiro Wills p= 0.159), siendo asimétrica negativa, con una media de 23,2 fallecimientos por mes (IC 95% 5,90-40,53), una desviación típica de 22,52 siendo el total de 207 personas. La curva tiene una lenta subida, en el mes de marzo y abril, una corta meseta en junio y julio, alcanzando “el pico” en el mes de agosto (coincidiendo probablemente con los rigores del verano) para descender (lo que se ha dado en llamar doblar la curva) de forma brusca a partir de septiembre con doce casos (probablemente coincidiendo con el cambio de temperatura) y produciéndose ya en los meses de octubre y noviembre dos y un caso respectivamente.</p>
<p>Analizado por meses, cuarteles [barrios] y calles, la distribución de los fallecimientos durante los dos primeros meses de epidemia prácticamente se circunscribía a los cuarteles de San Francisco (tres casos en las calles Torreones, Miraflores y San Acacio) y Las Peñas (un caso en la calle Caños en marzo). En abril se contabilizan once casos, diez de ellos en el barrio de San Francisco (uno en calle Marbella, tres en Ruedo Alameda, uno en San Acacio, dos en San Francisco y tres en Torreones) y uno en el campo.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/05/calle-puente-ronda.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2606" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/05/calle-puente-ronda.jpg" alt="" width="470" height="351" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Piso del Puente Nuevo y calle de este nombre (1867)</em></p>
<p><strong>Aproximación a la situación histórica de Ronda en 1855. </strong><strong>El Ayuntamiento </strong></p>
<p>El análisis cuantitativo de cualquier fenómeno, ya sea social, económico, epidemiológico o de cualquier otra índole, no deja de ser una visión necesaria pero parcial de la realidad, que debe ser completada con aspectos de la vida diaria más ricos en matices, sentimientos y sensaciones, que si bien son interpretables no por ello son menos imprescindibles. En este sentido las palabras del síndico Blas de Molina el día 2 de marzo resume la situación de la administración municipal rondeña:</p>
<p>“<em>El estado de la administración municipal tan desconsolador, tan comprometido y tan necesitado de remedios heroicos como se ofrecen hoy …&#8221;</em> y seguía exponiendo: &#8220;<em>El cuerpo capitular rodeado por todas partes de necesidades apremiantes, abrumado de reclamaciones del Estado, Diputación Provincial y de los particulares, apremiado alternativamente por unos y por otros, estrechado por las justas exigencia de la población que pide y pide con razón ciertas mejoras tan de necesidad como la dotación de aguas potables en las fuentes públicas y cuando afligido y desconsolado por tan ingratas perspectivas y toma sus vistas al estado de sus fondos y a las esperanzas de sus recursos y por el presente se encuentra sin poder ni aún tan siquiera …”</em> y termina pidiendo un aumento de los gravámenes del <em>“vino, aguardientes y licores”</em>. &#8220;<em>El ayuntamiento halló esta petición muy en consonancia con la situación y arreglada a la ley vigente”.</em></p>
<p>Pero no sólo era esa la cuestión que preocupaba al ayuntamiento, el 21 de marzo el consistorio reconoce que tiene “… <em>la absoluta necesidad de atender con toda preferencia al equipo y armamento de la Milicia Nacional”, </em>y se establecen 20 reales de cuota en lugar de los 50 que marcaba la ley de organización de la fuerza ciudadana de 1836 en los artículos 7 y 9.</p>
<p>El 21 de marzo se adjudica la obra de la cárcel de la ciudad a Antonio Villegas, de la que el 24 de abril quedaría un remanente de 2.500 reales. Posteriormente, el día 8 de mayo se hace libramiento de 895 reales a Ramón del Prado “<em>por los socorros suministrados a los presos pobres”</em>, hemos de suponer que se referían a la ayuda que se prestó con motivo de la epidemia.</p>
<p>Quizás lo más curioso de los plenos de la época lo encontramos en el que se celebró el 8 de junio, en el que las actas recogen el siguiente punto:</p>
<p>“<em>Se vio un oficio del Sr. Juez del Juzgado de esta ciudad de fecha de ayer a las ocho de la noche en el que se participa que en atención al estado aflictivo de los desgraciados presos, por haberse dado algunos casos de colera morbo en el local de la carcel se sirviese este ayuntamiento designar, habilitar y poner a disposición del juzgado otro más ventilado y que reuna mejores condiciones higienicas donde puedan permanecer durante las terribles circunstancias que rodean esta ciudad y habiendose hecho igual manifestación por el Sr. Alcalde como Presidente de la Junta de Sanidad, hecha cargo esta corporación de las justisimas razones en las que se apollan acordó: Designar la sala del Puente nuevo como local interino para la carcel durante las verdaderamente aflictivas circunstancias por las que atraviesa esta población que se den las conducentes ordenes para las precisas reparaciones de este local pudiendo permanecer el Alcayde en la casa que conduce al mismo y veneficiandose de la traslación de presos en la tarde del 11 del que sigue [9 de junio de 1855] con las componentes seguridades. Que se oficie al Ilmo. Sr. Juez de 1ª Instancia participandole este acuerdo y que en virtud de no tener el expresado local mas que una habitación y no puedan confundirse los presos de uno y otro seczo, sirva manifestar el numero de mujeres que se encuentran en la actualidad en la carcel para señalar otro lugar donde puedan ser trasladadas.” </em>[Libro de actas capitulares del año 1855 del AHMR].</p>
<p>Hasta aquí el acuerdo del pleno de la corporación que confirma la tradición oral que siempre ha habido en Ronda, en el sentido de situar la antigua cárcel en el Puente Nuevo, pero que hasta ahora, al menos que yo conozca, nunca se había demostrado documentalmente. Respecto a esta circunstancia cabe señalar que en los 207 fallecimientos por cólera ni en los 7.518 fallecimientos que consta en mi base de datos correspondientes a los registros de mortalidad de 15 años del siglo XIX, no existe ningún registro donde figure la condición de preso y curiosamente solo 11 sirvientes y 2 sirvientas, quizás esta actividad fuera considerada más como una condición que como una profesión, mientras la enfermedad de ceguera se contempla como profesión “ciego”.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
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		<title>Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (III)</title>
		<link>https://www.rmcr.org/en/2020/04/29/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-iii/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[RMCR]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2020 12:13:28 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Ronda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tercera parte del artículo realizado por Juan Bosco Trigueros Galán, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga. Es necesario dejar constancia que las cifras que aquí se dan son una aproximación a la realidad, y que están sujetas a las limitaciones propias de cualquier estudio de epidemiología histórica. Es [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/en/2020/04/29/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-iii/">Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (III)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org/en/">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Tercera parte del artículo realizado por <strong>Juan Bosco Trigueros Galán</strong>, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga.</em></p>
<p>Es necesario dejar constancia que las cifras que aquí se dan son una aproximación a la realidad, y que están sujetas a las limitaciones propias de cualquier estudio de epidemiología histórica. Es muy probable que exista un subregistro de los fallecidos, principalmente por que no era preceptivo, en aquellas fechas, el certificado de defunción para el enterramiento. De hecho, no eran pocos los enfermos que por diversas razones morían sin haber sido visitados por ningún médico en periodos de epidemias, ante el miedo de que “pusieran guardias en la puerta”.</p>
<p>De otro lado, no existían pruebas microbiológicas que objetivaran el diagnóstico, en este caso mediante aislamiento bacteriológico del vibrión cólera mediante cultivo de heces, me refiero a los “casos confirmados“ de los que tanto se habla ahora. El diagnóstico siempre estaba basado en la clínica y, por lo tanto, no estaba sustentado por ninguna prueba objetiva. En sentido contrario, también es lógico pensar que muchos otros enfermos que murieran con otros diagnósticos también pudieran padecer cólera, aunque intuyo que serían los menos.</p>
<p>Para resolver estos problemas de subregistros, dedicaremos un apartado especial a explicar cómo se calcula el exceso de mortalidad, concepto también muy utilizado últimamente, para poder sacar a la luz los que murieron sin asistencia médica o con otros diagnósticos. Insisto en que todas estos cálculos no hacen más que aproximarnos a la realidad.</p>
<p>La epidemiología descriptiva trata sobre la frecuencia y distribución de la enfermedad en la población, y lo hace en función del estudio de las variables persona, lugar y tiempo, que responden a las preguntas ¿quién?, ¿dónde? y ¿cuándo? Por lo tanto, seguiremos este modelo clásico para describir a quién infectó el cólera, dónde infectó y cuándo lo hizo, y nos limitaremos, por ahora, al análisis univariante estratificado, sin entrar en análisis bivariantes.</p>
<p>La fuente de datos principal han sido los libros de mortalidad del Archivo Histórico Municipal, estamos por tanto ante una fuente primaria. No existen, o al menos yo no encontré en los citados archivos, referencias concretas al número de afectados, por lo que nos tendremos que ceñir a los datos contenidos en los citados libros de mortalidad. Los datos que se recogieron, si bien constaban en el ayuntamiento, procedían de los registros parroquiales, dado que en esa fecha no existía en España el registro civil. Este no comenzó a funcionar en España hasta el 1 de enero de 1871, a raíz de la entrada en vigor de la Ley Provisional 2/1870 de 17 de junio, y como todo lo provisional en España tuvo un largo recorrido, estando vigente durante treinta años.</p>
<p>Previo al análisis descriptivo, resultará muy ilustrativo conocer cómo se constituía la población de Ronda desde el punto de vista demográfico. Utilizaremos como fuente el censo de 1857, primer censo en España que se corresponde con el concepto que de censo hay en la actualidad y el más próximo al año 1955, por lo que las cifras, si bien no serán exactas, si son las más aproximadas a las que tenemos acceso en este momento, y que además nos proporcionará no pocas sorpresas.</p>
<p>Me gustaría aclarar que los datos que aquí se contienen no coinciden con los de la epidemia de 1855 que D. Juan José Moretti recoge en su &#8220;Historia de L.M.N.Y.M.L. Ciudad de Ronda&#8221; en su página 681, en la que, citando a D. Nicolás Sanchez Cristobal [sic], establece el número de invadidos por cólera en 220 y el de muertos en 84. Por otro lado, en el mismo libro hay una reseña de una epidemia de viruelas confluentes con un número de fallecidos de 126. Pero en los 434 registros de mortaldad de ese año aparecidos en el Archivo Histórico Municipal de Ronda no aparece ninguno.</p>
<p>Estas cifras se han dado siempre por válidas y han sido citadas en no pocas publicaciones. Con la interpretación que se hizo de la evolución de la población de Ronda de 1857 a 1900 y las conclusiones que se sacaron, tuvieron amplia repercusión en libros y artículos. En su momento explicaré la razón de esta confusión.</p>
<p><strong>Análisis descriptivo.&nbsp;</strong><strong>Persona.- ¿Quién?</strong></p>
<p>Por edades, la gráfica nº 1 muestra la frecuencia de casos para ambos sexos, en la que se observa un predominio de menores de 7 años con una frecuencia de 84 casos que representan el 40,2 % del total, seguido de las edades adultas comprendidas entre 31 y 50 años con 67 casos que representan el 32%.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-1-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2490" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-1-1.jpg" alt="" width="470" height="336"></a></p>
<p>Por sexo, el cólera provocó casi 15 puntos porcentuales más de mortalidad entre las mujeres que entre los hombres.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2485" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-2.jpg" alt="" width="470" height="164"></a></p>
<p>Había comentado que en esta entrega no haríamos análisis bivariante, pero no me resisto a decir que las diferencias de edad por razón de sexo entre los fallecidos no es estadísticamente significativa (Test de Levene, p= 0,341).</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2486" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-3.jpg" alt="" width="470" height="264"></a></p>
<p>Por edades, la epidemia siguió una distribución muy parecida entre hombres y mujeres, con la diferencia de un mayor número de casos en las mujeres. Se puede observar como en el grupo etario de menos de 1 año y, sobre todo, en el de 1 a 7 años, ambos representan el 34% de los casos, el grupo de 31 a 40 son el 24,1% del total (gráfica nº 2).</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2491" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-4.jpg" alt="" width="470" height="351"></a></p>
<p>En porcentajes estratificando por edad y sexo, en la gráfica nº 3, el porcentaje de mujeres es mayor para todos los grupos hasta los 50 años, en los grupos de mayores de 51 años el porcentaje más elevado lo representan los hombres.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2493" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-5.jpg" alt="" width="470" height="290"></a></p>
<p>Parece evidente, por las gráficas dos y tres, que el grupo más afectado por edad fueron los menores de 7 años y, muy especialmente, aquellos entre 1 y 7. En los porcentajes intra grupos de edad, se observa que de los 0 a 60 años las mujeres representan un porcentaje más alto que los hombres, circunstancia que se invierte en los grupos de 61 y más años (gráfica nº 4).</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2495" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-6.jpg" alt="" width="470" height="291"></a></p>
<p>Por profesiones, la frecuencia y porcentajes de la epidemia se muestran en la siguiente tabla. La estratificación por profesiones tiene varios problemas, en las mujeres es muy excepcional en la que consta la profesión, el porcentaje de menores es muy alto (46,9% de los afectados), el registro de profesión no siempre esta cumplimentado en los registros de mortalidad, no obstante reseñaremos los datos de los que disponemos.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2497" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-7.jpg" alt="" width="399" height="509"></a></p>
<p>Respecto al estado civil, la distribución de los fallecimientos es la siguiente (lógicamente, se han excluido los menores de edad).</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/graf-8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2499" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/graf-8.jpg" alt="" width="470" height="354"></a></p>
<p>(Continuará).</p>
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		<title>Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (II)</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 15:43:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actividad]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Epidemias]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Ronda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Segunda parte del artículo realizado por Juan Bosco Trigueros Galán, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga. La epidemia de cólera no fue un hecho inesperado, aún se recordaba la de 1833 y las autoridades sanitarias estaban atentas a cualquier caso que pudiera representar la aparición de un nuevo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/en/2020/04/21/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-ii/">Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (II)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org/en/">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Segunda parte del artículo realizado por <strong>Juan Bosco Trigueros Galán</strong>, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga.</em></p>
<p>La epidemia de cólera no fue un hecho inesperado, aún se recordaba la de 1833 y las autoridades sanitarias estaban atentas a cualquier caso que pudiera representar la aparición de un nuevo brote, preocupación que tenía “… SM la Reina Isabel II por la conservación de la salud de todos los pueblos de la península …” [sic], así lo expresaba en su preámbulo de la Real Orden de 18 de enero de 1849 en la que se “prescriben reglas a las juntas provinciales de sanidad en el caso de aparecer el colera en la provincia” [sic]. La citada orden que ampliaba el Real Decreto de 17 de marzo de 1847 por el que se creaban las juntas de sanidad provinciales de partido [partidos judiciales] y municipales marítimas, justificaba su promulgación en base a que “… las Juntas de Sanidad fueron creadas para circunstancias ordinarias pero que cuando la epidemia de cólera recorre el norte de Europa y amenaza quizas con su invasión nuestro pais es indispensable aumentarles otro servicio extraordinario mucho mas eficaz …” [sic]. Intentar ver como estas medidas se implementan en Ronda será el objetivo de este capítulo, por lo que conviene repasar el contenido de la reiterada orden, comenzando por su artículo 17 que establecía lo siguiente:</p>
<p>“Las comisiones permanentes de salubridad publica presentaran a las Juntas Municipales y a las que tengan ese carácter, en el termino mas corto posible, un informe que contengan el resultado de sus investigaciones respecto a todos los puntos referidos en el articulo 45. Los alcaldes remitiran al gefe politico este informe con el dictamen de las Juntas y el suyo particular proponiendo lo que consideren conveniente …” [sic].</p>
<p>En esencia, el artículo 45 de la citada Real Orden establecía, en primer lugar, el examen minucioso de las causas accidentales o permanentes de insalubridad, especialmente en lo referido a aguas estancadas así como la de aquellos lugares donde hubiera materias animales o vegetales en estado de putrefacción. En segundo lugar, contemplaba la inspección de los edificios en los que se reunieran un gran número de personas, teatros, hospitales, hospicios, cárceles y colegios, con el fin de detectar aquellos aspectos que pudieran ser causas de insalubridad. En tercer lugar, instaba a examinar e inspeccionar el estado de policía sanitaria de los establecimientos expendedores al público de comidas y bebidas. En cuarto lugar, contemplaba el reunir, por medio de los alcaldes, información de los indigentes sobre el estado de su hospitalidad común y domiciliaria así como del número de individuos sanos y enfermos. No olvidaba evaluar también la probabilidad de poder contar con suficientes recursos para, en caso extraordinario, poder ofrecer la asistencia y curación de aquellos, para finalmente contemplar la detección de si “en la generalidad de la población o en algunas de sus clases” [sic] existieran algunos usos y costumbres que pudieran ser perjudiciales para la salud pública.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/pro-cur-col.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2420 size-full" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/pro-cur-col.jpg" alt="" width="400" height="600"></a></p>
<p style="text-align:center;"><em><a href="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=1017752">Procedimientos para curar el cólera-morbo asiático (Sevilla, 1833). B.V.A.</a></em></p>
<p>El 23 de diciembre de 1853, la Comisión Permanente de Salud formada por Juan de Jesús Cabrera, subdelegado de medicina y cirugía [sic], Manuel de Puya, médico cirujano, y Antonio González Gómez, subdelegado de farmacia, elabora un informe para dar cumplimiento a la orden del señor alcalde por instrucciones recibidas del Sr. Gobernador de la provincia, sobre las medidas correctoras que había que abordar al objeto de evitar nuevos brotes epidémicos en la ciudad de Ronda, informe que es entregado el mismo día 23 y que de forma resumida hacía las siguientes consideraciones:</p>
<p>“El estado de suciedad de las calles por la falta de deshielo en algunos sitios, las desigualdades del empedrado en otros y las inmundicias de los excrementos en muchas, aguas llovedizas estancadas por bastante tiempo en algunos puntos a las salidas de la población tocando con casas de familias pobres, el mal estado de las cañerias o agüaductos que hacen que las aguas potables carezcan de la diafinidad y pureza que debieran tener, y su escasez en tiempo de calor da lugar a que muchos aguadores las tomen de donde son insalubres. La falta de cuidados y limpieza de ciertas cloacas y albañales y de los alcantarillados de la calle Virgen de los Dolores … almacenes de estiércol dentro de la población y algunos depositos de este en contacto con las paredes de la enfermería del Hospital cuyas putridas emanaciones suben a las ventanas que sirven para ventilar y purificar el aire y que en vez de esto lo hacen impuro y hasta puede convertirse en metifico, la carcel situada en una localidad [un local] poco ventilada, estrecha y que apenas reluce la accion directa de los rayos de sol ocupada generalmente por hombres sin limpieza, el estado del cementerio antiguo reclama imperiosamente su demolición y el traslado de los restos de los cadáveres ya desecados= Estas son las causas de llamar mas la atencion y sobre las cuales la policia sanitaria deber ejercitarse y cuya remocion es objeto de la higiene municipal. Pertenece a esta tambien ampararse en el modo de remover causas tan nocivas a la salubridad publica, atender en lo posible las necesidades higienicas de la clase pobre y contar con recursos para subvenir a las urgencias consiguientes en el caso de invasión de la epidemia, pues en tales momentos no seria facil su improvisación y cree la comision que para satisfacer siquiera medianamente estos objetos tan preferentes, bastaria plantear un sistema de hospitalizacion y socorros domiciliarios para la cual estan ya creadas las juntas parroquiales de Beneficencia …” [sic].</p>
<p>El 17 de enero de 1853 se vuelve a reunir la Comisión Permanente de Salud bajo la presidencia del Alcalde Presidente Don Cristóbal Reguera, en la que se da cuenta de una orden del gobernador de fecha 27 de octubre último referente a las medidas a tomar para el caso de que el cólera invada el país. En vista de todo ello acuerdan que el alcalde adopte las medidas oportunas para llevar a efecto lo acordado en el informe anteriormente citado de fecha 23 de diciembre.</p>
<p>La actividad municipal no sólo se centraba en tomar medidas para hacer frente a una eventual invasión epidémica por el cólera morbo asiático, la atención de los asuntos ordinarios ocupaba el día a día y como muestra de las necesidades de la época se reseñan algunas cuestiones sobre la actividad municipal, unas de mucha importancia y no tanto algunas otras.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/ave-san-car.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2416" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/ave-san-car.jpg" alt="" width="470" height="344"></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Avenida de San Carlos, actual calle Virgen de la Paz (Ronda, 1867)</em></p>
<p>El 2 de febrero de 1855, el pleno del ayuntamiento de Ronda, con la asistencia de los Sres. Corona, García Gil, Puya Pulido, Abela Pinzón, Abela Guerrero, Molina y Bueno, trata entre otros los siguientes puntos:</p>
<p>“Comunicación del Sr. Gobernador de Cádiz manifestando que el diputado a Cortes por esta provincia y otros representes de aquella provincia obtuvieron del gobierno la concesión de una carretera transversal que pasando por esta ciudad [Ronda] enlazara las capitales de Cádiz y Málaga” [sic]. Se explicó también que el citado proyecto había estado paralizado pero que la actual diputación Provincial (se supone que la de Cádiz) estaba dispuesta a remover todos los obstáculos.</p>
<p>Se regulaba la presencia por orden de prelación de los miembros del ayuntamiento y sus familias en teatros y actos públicos. Se estudiaba pedir a la Diputación Provincial un préstamo de 3.000 o 4.000 duros para hacer frente a las necesidades más perentorias con la garantía de “los productos de propios” y “al interés más módico posible” [sic] y se llevaba a pleno un expediente para realizar obras en la cárcel.</p>
<p>El 5 de febrero de 1854 Don Cristóbal Reguera vuelve a solicitar a la Comisión permanente que emita un informe de acuerdo con la reiterada Real Orden de 1849 dándoles un plazo improrrogable de tres días para contestar, cosa que la comisión hace el día 8 del mismo mes en un escrito en el que comunica que ya se realizó y entregó el informe requerido y que como tal consta en el expediente que obra en poder del ayuntamiento, y que no teniendo nada más que agregar al mismo reseñan que las comisiones nombradas al efecto deben realizar su asidua labor al objeto de evitar que&nbsp; “… los alimentos de primera no se adulteren ni se expendan en estado de putrefaccion” [sic]. Queda así mismo “… muy complacida la comisión al ver que las indicaciones que hizo en su informe se han tomado en consideración pues bemos que se van remobiendo algunas de las causas denunciadas por insalubres” [sic]. El acta de la reunión termina con la siguiente afirmación: “Hasta el día de hoy goza la población en general de un estado de salud satisfactorio y no observamos ninguna de las enfermedades reputas como epidemicas” [sic].</p>
<p>En conformidad a lo dispuesto en la disposición novena de la circular del Sr. Gobernador inserta en el Boletín Oficial de la provincia, se acordó designar la Iglesia de la Merced para depósito de cadáveres en caso de que el cólera invadiera este país.</p>
<p>(Continuará).</p>
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		<title>Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (I)</title>
		<link>https://www.rmcr.org/en/2020/04/16/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-i/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2020 10:40:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Artículo realizado por Juan Bosco Trigueros Galán, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga. Las epidemias nos han acompañado siempre, son historias de muerte, de sufrimiento y de grandes sacrificios. A mis compañeros fallecidos o enfermos y a los que luchan contra la COVID-19. Héroes involuntarios y mártires contra [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.rmcr.org/en/2020/04/16/epidemias-de-colera-morbo-asiatico-en-ronda-durante-el-siglo-xix-i/">Epidemias de cólera morbo asiático en Ronda durante el siglo XIX (I)</a> se publicó primero en <a href="https://www.rmcr.org/en/">Real Maestranza de Caballería de Ronda</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Artículo realizado por <strong>Juan Bosco Trigueros Galán</strong>, Enfermero y Doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga.</p>
<p><em>Las epidemias nos han acompañado siempre, son historias de muerte, de sufrimiento y de grandes sacrificios. A mis compañeros fallecidos o enfermos y a los que luchan contra la COVID-19. Héroes involuntarios y mártires contra su voluntad, a ellos, con mi admiración, van dedicadas estas páginas, en las que trataré humildemente de reflejar lo que significó en Ronda la epidemia de cólera de 1855.</em></p>
<p>Antes de introducirnos en el tema propiamente dicho, es conveniente describir someramente algunos aspectos de la enfermedad de tan extenso nombre como historia, esto facilitará tener una visión, lo más aproximada posible, de cómo se vivió aquella época sumamente dramática.</p>
<p>Si tuviéramos que realizar su localización espaciotemporal podríamos situar al cólera en los límites de la India y del subcontinente asiático, de ahí el nombre de cólera morbo asiático, allí ha permanecido de forma endémica [enfermedad que afecta a una zona de forma habitual] desde hace más de dos mil años.</p>
<p>Desde el punto de vista temporal cada siglo ha tenido sus propias epidemias, el cólera representó un auténtico azote en el siglo XIX. Etimológicamente el nombre proviene del griego y significa “flujo de bilis”, aunque otros aluden a que su origen es la palabra del mismo idioma que definía a las “canales del tejado”, comparando el agua que por ellas corría en los días de temporal con los despeños diarréicos que la enfermedad produce.</p>
<p>El agente productor es el vibrión cólera, bacilo Gram. negativo, con forma de coma con un solo flagelo (vibrión etimológicamente del francés vibrier), que sobrevive entre 22 y 40º C, habituales tanto del agua salada como dulce y con capacidad de adaptarse tanto a la presencia de aire como a su ausencia, característica que en microbiología se denomina como aerobio y anaerobio optativo. La transmisión más habitual es por vía hídrica y generalmente por contaminación del agua de beber con aguas fecales.</p>
<p>La primera pandemia de cólera conocida en la península Ibérica tuvo lugar de 1833 a 1835. En Andalucía se padeció durante dieciséis meses, desde agosto de 1833 a enero de 1835, y fueron especialmente afectadas la cuenca del Genil y la serranía de Ronda (Betrán, 2006). En la provincia de Málaga fueron afectados 51 municipios, su duración fue del 3 de septiembre de 1833, que comenzó en la ciudad de Málaga, hasta la última ciudad que fue Ronda y en la que finalizó el 18 de enero de 1835, siendo por tanto su duración de un año, tres meses y 15 días. El número de acometidos ascendió a 32.368, siendo los fallecimientos por esta causa 8.073 (Samano, 1860).</p>
<p>La epidemia de cólera en España de 1855 tuvo su antecedente un año antes en la ciudad de Londres. El modelo social de la época lo recoge de forma magistral Steven Johnson en su obra titulada “El mapa fantasma” (La historial real de la epidemia más terrorífica vivida en Londres). En ella describe la vida en la ciudad, los oficios más insalubres y todo el entorno social de la época, pero quizás lo más curioso sean las similitudes entre la situación de 1854 en Londres y la de Ronda en 1855, circunstancias que iremos viendo en posteriores entregas.</p>
<p>Veamos algunos párrafos del libro: “…lo que destaca, no es sólo la amplia variedad de remedios propuestos, sino la amplia variedad de personas implicadas en el debate: médicos, enfermeras, curanderos, charlatanes, autoridades sanitarias, químicos de salón, personalidades que llenaban las páginas del Times o el Globe.” Respecto al modo de vida describe a “…un hombre que vivía en el ático del número 30 de Silver Street tenia veintisiete perros en una sola habitación”, aclarando que el individuo en cuestión depositaba los excrementos en el tejado del edificio donde acababan secándose bajo el sol. Relata también como “con el calor y la humedad a finales de agosto el Soho desprendía inevitablemente los olores generados por los pozos negros, las cloacas, las fábricas y los hornos”, no hace falta mucho esfuerzo imaginativo para situarnos en algún mercado asiático actualmente.</p>
<p>Hasta ese momento se desconocían el factor etiológico (causa) de la enfermedad, ni cual era el mecanismo de contagio, no olvidemos que hablamos de una enfermedad conocida desde hacía más de dos mil años.</p>
<p><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/doctor.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2395 size-full" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/doctor.jpg" alt="" width="500" height="689"></a></p>
<p style="text-align:center;"><em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dico_de_la_peste_negra">Doktor Schnabel von Rom [Doctor Pico de Roma]. Paul Fürst, 1656</a></em></p>
<p>Durante los siglos III al XV el concepto “constituciones epidémicas” sufrió el más absoluto de los olvidos como explicación de la aparición de enfermedades que de forma permanente o cíclica azotaban el mundo. Este concepto consistía en lo que Hipócrates describe en su texto &#8220;Aires, aguas, y lugares&#8221;, inspirándose en la teoría de los elementos propuesta por el filósofo y médico Empédocles de Agrigento (484-424 a.C.), quien señalaba que la dieta, el clima y la calidad de la tierra, los vientos y el agua son los factores causantes en el desarrollo de las enfermedades en la población. Según él, estos elementos afectan al equilibrio del hombre con su ambiente, cuando este equilibrio se rompe aparece la enfermedad.</p>
<p>Este erudito elabora el concepto de constitución epidémica de las poblaciones. En resumen, Hipócrates explica el proceso de enfermar no como un proceso “mágico-religioso” sino como un proceso natural. Fracastorius en 1546 establece por lo menos tres formas posibles de infección: por contacto directo, por medio de fómite transportando los seminaria prima en objetos como la ropa, y por inspiración del aire o miasmas infectados.</p>
<p>Es obligatorio reseñar aquí los nombres de William Farr (1807-1883) y John Snow (1813-1858), considerados los padres de la epidemiología científica. El primero por sus estudios sobre mortalidad y su relación con diferentes grupos. Como la mayoría de los médicos de la época, compartía la teoría miasmática que planteaba el origen cósmico de las epidemias y la consiguiente corrupción del aire. Lo que ahora llamamos equipos de protección individual (EPI) se utilizaban ya por los médicos desde el siglo XVII, y estaban compuestos de largas botas, abrigos hasta los tobillos, guantes, así como narices postizas, a modo de mascarillas, llamadas picos de loro, todos ellos de cuero y en cuyo interior ponían triaca, una mezcla de cincuenta y cinco hierbas olorosas, mirra, miel, canela y polvo de víbora. Aún hoy, en carnavales como el de Venecia se pueden ver caretas que emulan estos picos.</p>
<p>Por su parte, John Snow fue el descubridor del mecanismo de transmisión del cólera al observar, mediante la elaboración por primera vez en la historia de un mapa de casos en la ciudad de Londres, que una de las fuentes y más concretamente la de Broad Street (actualmente Broadwick, calle del barrio londinense del Soho) era la responsable de la epidemia, ya que la zona a la que daba servicio tenía una tasa de casos muy superior que la otra zona que se surtía de otra acometida. Pero sería Filippo Pacini en ese mismo año de 1854 quien descubrió el vibrio cholerae como factor etiológico (causa), aunque su descubrimiento no fue muy conocido hasta que Robert Koch, 30 años más tarde, señaló los conceptos básicos de la enfermedad.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="https://www.rmcr.org/2020/04/map-ronda-1847.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2382" src="https://www.rmcr.org/wp-content/uploads/2020/04/map-ronda-1847.jpg" alt="" width="470" height="542"></a></p>
<p style="text-align:center;"><em>Mapa de Ronda de 1847 (AHMR)</em></p>
<p>Si hacemos un salto a Ronda y nos situamos en el pleno del ayuntamiento celebrado el 6 de marzo de 1855, su alcalde presidente Don Francisco Corona Leiva no debió dormir bien la noche anterior, nada más comenzar el pleno hace partícipe a los concejales de una noticia que sin duda los debió dejar consternados:</p>
<p>“…que habiendo llegado el día de ayer a su noticia que en el barrio de San Francisco se han presentado algunas enfermedades con síntomas sospechosos, había dado órdenes al subdelegado de Sanidad para que, acompañado de los facultativos que él designara, verificase inmediatamente un reconocimiento de los enfermos, remitiendo su informe autorizado que esto ha tenido efecto, y de la comunicación del subdelegado resulta que en la calle Miraflores y en muy corto espacio existen hasta seis mujeres acometidas de cólicos coleriformes de la mayor gravedad, procedente de la miseria y desamparo de la clase pobre y de la falta de socorros oportunos, que el señor alcalde había tomado las medidas y actuaciones más prontas a su alcance mandándoles suministrar medicamentos” [sic] (Trigueros, 2012).</p>
<p>(Continuará).</p>
<p>Bibliografía</p>
<p>Betrán Moya, J.L. (2006). Historias de las epidemias en España y sus colonias 1348-1919. Barcelona, España: Editorial La Esfera.<br />
González Samano, M. (1860). Monografía histórica del cólera-morbo asiático. Tomo II. Madrid, España: Imprenta de Manuel Álvarez.<br />
Trigueros Galán, J.B. (2012). Diez años de mortalidad en Ronda entre 1841-1863 (Tesis doctoral). Universidad de Málaga. España.</p>
<p><a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/" rel="license"><img decoding="async" style="border-width:0;" src="https://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/4.0/88x31.png" alt="Licencia de Creative Commons"></a><br />
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