La coyuntura favorable que representaba la figura de Antonio Ordóñez, anima a celebrar en 1954 el segundo centenario del nacimiento de Pedro Romero.
Para ello se organiza una corrida de toros goyesca, es decir, un festejo con el exorno, vestimenta y aparato de los tiempos del pintor aragonés Francisco de Goya, contemporáneo de Pedro y su hermano José Romero, a quienes retrató en sendos lienzos.
La corrida tuvo lugar el 9 de septiembre con un cartel compuesto por Antonio Bienvenida, César Girón y el primer hijo del Niño de la Palma, inspirador de la iniciativa, Cayetano Ordóñez.
Tuvo carácter de concurso de ganaderías, y se lidiaron toros de Miura, Concha y Sierra, Federico Bartolomé, Pablo Romero, Buendía y Francisco Figueira. El toro que abrió plaza fue «Pajarraco», de Miura, y le correspondió a Antonio Bienvenida.
Después de un paréntesis de dos años, se celebran de nuevo en
1957 y 1958, ya con Antonio Ordóñez como integrante
de la terna. El torero rondeño se constituiría en el alma de las corridas goyescas, convirtiendo la misma, desde su
labor de empresario de la plaza de toros de Ronda,
en una de las citas anuales más significativas del
calendario taurino, y verdadero acontecimiento social
y cultural.
En la actualidad, la Corrida Goyesca representa
el acto principal de los festejos que se celebran en la Feria de Pedro Romero,
a principios de septiembre. Organizada por Francisco
Rivera Ordóñez, que ha recogido el testigo de su abuelo
como empresario del coso rondeño, los festejos se
completan con la tradicional Corrida de Rejones y
una corrida sin picadores para alumnos de las escuelas
de tauromaquia.